Cuando Ozzy Osbourne falleció en julio pasado a los 76 años tras un ataque cardíaco, las manifestaciones de cariño y de pesar fueron masivas. Pero hubo una excepción. Una que Sharon, la mujer del ex vocalista de Black Sabbath no perdonaría.
Unas semanas después de su deceso, a Roger Waters no se le ocurrió nada mejor que lanzar comentarios acerca del legado musical del «el Príncipe de las Tinieblas» que muchos calificaron derechamente de miserables.
«Ozzy Osbourne, que acaba de morir, que dios lo bendiga en el estado en el que estuvo toda su vida. Nunca lo sabremos. Aunque estuvo en la televisión durante cientos de años con sus tonterías y ridiculeces. La música, no tengo idea. Me importa un carajo», dijo sin filtro el histórico bajista y compositor de Pink Floyd en una entrevista.
«Elevando» el nivel del conflicto
La reacción de la familia Osbourne fue inmediata y feroz. Jack Osbourne, el hijo menor del ícono metalero, lo trató de «patético» y «desconectado», y remató con una frase demoledora: «Mi padre siempre pensó que eras un imbécil. Gracias por demostrar que tenía razón».
Pero eso no fue todo. Sharon Osbourne, viuda de Ozzy y conocida por no guardarse nada, dijo que es «una de las personas más retorcidas y enfermas que he conocido en años». En tanto Kelly, su otra hija, lo calificó de «un maldito imbécil».
No satisfecha con los comentarios, la mujer del mítico artista, estuvo a punto de subir el tono del conflicto llevándolo al terreno de lo escatológico.
Caja lujosa con contenido asqueroso
En el último episodio del talk show británico «Piers Morgan Uncensored», la viuda de Ozzy reveló que pensó en hacerle llegar a Roger Waters un «regalo» muy especial: una caja azul de la elegante joyería Tiffany & Co. llena de… excremento.
«Iba a mandarle una de mis cajas de Tiffany», contó, dejando implícito el contenido, dado que aquella es una táctica conocida que Sharon utiliza para vengarse de quienes hacían comentarios negativos respecto de su marido.
A pedido de Morgan, relató que esta repugnante «tradición» comenzó cuando un crítico musical destrozó a Ozzy sin siquiera haber asistido a uno de sus shows.
«Le mandé una caja de Tiffany que estaba llena de la caca del pañal de Jack», recordó Sharon, provocando carcajadas en el conductor del programa.
Insignificante, loco, desconectado
Con el tiempo repitió la jugada con otras personas. No obstante, desistió de hacerlo con el ex Pink Floyd.
«Es un desperdicio mandarle mierda… Es un desperdicio porque (Waters) es realmente insignificante«, sentenció sin piedad.
Aun así, Sharon no se guardó nada contra el bajista: «Está loco. No está bien conectado. Cinco esposas después, odia a cualquiera que tenga éxito«, disparó.
El episodio demuestra que en el mundo de la farándula, incluso después de la muerte, las polémicas pueden volverse, literalmente, muy sucias.
















