Cuando Ozzy Osbourne murió el pasado 22 de julio, el mundo quedó en shock. El 5 de ese mes, solo dos semanas antes, el legendario vocalista había ofrecido su último concierto titulado «Back to the Beginning» en el estadio Villa Park de Birmingham, Inglaterra, reuniendo a la formación original de Black Sabbath y a otras leyendas del rock.
Aunque se sabía que su salud estaba muy frágil, nadie esperaba que tras el multitudinario evento ocurriera tan pronto un desenlace fatal. Esa misma sorpresa hizo que surgieran especulaciones respecto de que el propio Ozzy podría haber decidido quitarse la vida para evitar seguir deteriorándose y despedirse de este mundo a lo grande.
Pero a los pocos días de su fallecimiento, su certificado de defunción aclaró el punto: el músico de 76 años murió a causa de un ataque cardíaco.
Sin embargo, en sus últimos años, Ozzy Osbourne sí tuvo la intención de suicidarse debido a las diferentes dolencias que lo afectaban, entre ellas, una enfermedad arterial coronaria, además de padecer Parkinson.
Eso es al menos lo que se revela en el documental «Ozzy: No Escape From Now», que se estrenará el 7 de octubre en la plataforma Paramount+.
Un dolor insoportable
La producción narra que, en 2019, el llamado ‘príncipe de las tinieblas’ tuvo una grave caída que le causó una fractura de cuello y debió someterse a una complicada cirugía para insertarle tornillos y placas metálicas en su cuerpo. Pero el resultado no fue satisfactorio.
Los tornillos se fueron aflojando y Ozzy también desarrolló coágulos de sangre, lo que trajo para el cantante un intenso sufrimiento.
«Es un dolor que, hagas lo que hagas, siempre está ahí. Cuando sientes cierto dolor, afecta tu forma de pensar y todo. No puedes disfrutar de nada», contó el músico ante las cámaras cuando fue entrevistado para la película.
La situación alteró gravemente su estado de ánimo. «La idea de no dar más conciertos me sumió en una profunda depresión», aseguró. «De hecho, ahora tomo antidepresivos, porque estuve a punto de suicidarme«, admitió el cantante.
Muerte a medias
El documental también cuenta con las declaraciones de Sharon Osbourne, quien corroboró el calvario que sentía su marido debido la torturante molestia física.
«Hay días que desea estar muerto. Tiene tanto dolor que no puede soportarlo, solo desea poder irse», afirmó la mujer de Ozzy.
Finalmente, el icónico metalero descartó el suicidio por temor a que su intento en ese sentido resultara mal.
«Me lo planteo y pienso: ‘¿De qué mierda estás hablando?’. Porque conociéndome, lo haría a medias y estaría medio muerto. O sea, no me moriría, ¿sabes? Esa es mi suerte», admitió.
En 2021, Ozzy Osbourne se sometió a una cirugía correctiva que, si bien no solucionó sus dolores, al menos le posibilitó volver al estudio para grabar el que sería su último álbum en solitario, «Patient Number 9».
Y, posteriormente, tuvo cuatro años más para deleitar con su música a sus fieles seguidores de todo el planeta.
















