Parece que la sonrisa perfecta y de blanco deslumbrante está pasando de moda. Y no es que ahora se quiera una dentadura desprolija y sin retoques. La nueva tendencia es hacer algunos procedimientos, pero que estos luzcan naturales y sin que anuncien a leguas su falsedad.
Así como la estética facial cada vez promueve tratamientos menos invasivos y que se vayan acomodando al rostro de manera progresiva, el ámbito dental también ha comenzado a evolucionar hacia resultados parecidos a los del cuidado del rostro.
Si bien ambos tienen costos de rango medio a más onerosos, lo cierto es que, en algunos casos, los tratamientos dentales llevan la delantera en el precio de sus intervenciones, alcanzando incluso valores que superan con creces los varios millones de pesos.
¿El objetivo final? Conseguir una dentadura alba y alineada con la muchos buscan estatus y reconocimiento. Al estilo de artistas de cine, cantantes, figuras de la televisión, farándula y futbolistas.
Pero ahora existe un método que entrega al paciente resultados parecidos al uso, por ejemplo, de carillas, y con mucho menos exposición de los dientes. Y que, además, mantienen algunas imperfecciones para dar más naturalidad al resultado. Lo mejor de todo: a un costo mucho más económico.
Para arrepentidos
Se trata del «bonding» dental. Un tratamiento estético y no invasivo, que se está utilizando para modificar la forma, tamaño, color y textura de los dientes. Para ello se usa una resina compuesta que se adhiere a la superficie dental, permitiendo reparar fracturas, cerrar espacios y mejorar la estética de una sola vez.
Un procedimiento que si bien no endereza un diente, al menos crea la ilusión de alineación y logra concretar restauraciones y reparaciones.
Las carillas en cambio -el método más recurrido para mejorar la apariencia de dientes manchados, oscuros o de un tamaño desigual, si es que no es necesario recurrir a implantes dentales- es una técnica más invasiva porque requiere la eliminación del esmalte. Por lo mismo, los dientes necesitarán posteriormente algún tipo de cobertura ya que este último no se regenera.
Justamente en este punto del nivel de compromiso radica su diferencia con el «bonding» porque este, en líneas generales, es un tratamiento reversible que no altera los dientes naturales.
Además, su efecto puede durar entre cinco y diez años, aunque será necesario visitar al dentista para ir evaluando su desgaste.
Con este procedimiento se pueden reparar dientes rotos o astillados, ya que la resina utilizada cubre las partes dañadas. También ayuda a la corrección de los espacios interdentales (las llamadas «diastemas»). Y mejora la forma y tamaño de los dientes, aumentándolos y redondeándolos, además de aclararlos si es que estos se encuentran manchados o decolorados.
Menor tiempo y precio
¿Otras ventajas? Quizás la más importante: su costo.
Sin duda, mucho menor que otros procedimientos como la ortodoncia e incluso las mismas carillas.
A las características no invasivas ya comentadas, se suma otro hito especial: se pueden retirar si el paciente cambia de opinión. Y si es por tiempo, todo el tratamiento de “bonding” puede realizarse en una sola sesión.
Una cirugía plástica a la boca, rápida y efectiva, para lucir una sonrisa natural y saludable.
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