Este domingo comenzó el esperado Festival de Viña del Mar en su versión 2026. El certamen, animado por Karen Doggenweiler y Rafael Araneda, no dejó a nadie indiferente.
Obertura.
Muy bien lograda. Escenario futurista, de primer mundo. Inesperada y notable presentación de Cami (hace tiempo que no se sabía nada de ella), Princesa Alba y Nico Ruiz.
Animadores.
Complicidad total. Karen maravillosa con ese vestido dorado. Rafael Araneda no se veía tan hiperventilado desde la época del «Revolviéndola». Me gustó el desempeño de Carolina Arregui como presentadora de la competencia. Demostró oficio.
Gloria Estefan.
Se nota que viene de vuelta desde hace rato. Su peak fue hace más de tres décadas. Se mantiene bien considerando su edad y que sobrevivió a una grave fractura en su columna producto de un accidente de tránsito. La banda de acompañamiento era un lujo y la puesta en escena de primer nivel. Partió armando un verdadero karaoke ochentero, para luego regalarnos «Con los años que me quedan», el bolero más precioso que he escuchado en mi vida, para mi sorpresa compuesto por ella misma. Sus líricas quedaron en el inconsciente colectivo, lo que habla de su importancia. Se llevó las Gaviotas que le quedaron debiendo en 1983. Eché de menos «Don´t Wanna Lose You», su emblemática balada anglo.
Stefan Kramer.
Sin ser su espectáculo más brillante, demostró porqué es el mejor comediante chileno de la actualidad. Definitivamente juega en una liga diferente a sus colegas. Aparte de ser un genio de las imitaciones, se lució como un notable contador de historias. No rehuyó las críticas a sus shows del 2020 y a la reciente Teletón. Usó el «hate» en su contra como insumo para su arte. Eso solo lo hacen los grandes de verdad. Doble Gaviota más que merecida. Creo que mucha gente de derecha no le perdona su apología al Estallido Social de Viña 2020 y por eso está injustamente predispuesto en su contra.
Matteo Bocelli.
No es un artista para salir a actuar cerca de las 3 de la madrugada, ante una Quinta Vergara a medio llenar, y que encima le acorten el show. Una falta de respeto para él y para su público. Un cantante prometedor, sencillo, de gran voz, y fiel a la impronta lírica heredada de su padre. Merecida la Doble Gaviota. Que retorne en dos o tres años más, cuando esté más consolidado como solista, y abriendo la jornada.














