Hace cuatro meses, la vida que Álvaro Ballero construyó durante 17 años con Ludmila Ksenofontova y que incluye a los cuatro hijos que tuvieron en común, acabó en una crisis y posterior separación, que para el ex chico reality está siendo dramática.
No es una afirmación arbitraria. Junto a una selfie, Ballero compartió en Instagram un texto que es una íntima reflexión de lo que ha sido este período para él.
Se trata de una publicación cargada de frases autoflagelantes, en las que evidencia desconsuelo por lo que le está pasando, además de un complejo estado de ánimo.
De inicio partió contando que pasó toda la tarde en la celebración de Vika, la segunda de sus hijas, en su «ex» (comillas utilizadas por el comunicador) casa. «Una casa que no es mía», agregó melancólico.
Posteriormente explicó sus sentimientos, señalando que en estos últimos meses «lo mejor que me describe es la incomodidad, esa sensación de no ser parte de nada, de estar en lugares que nunca pensaste estar».
En terapia tras topar fondo
Reconoce que este tiempo ha sido como estar en una montaña rusa, «a veces arriba, otras en la profundidad más oscura», en el que ha llorado «a moco tendido» y también ha tenido la esperanza de que todo será mejor.
El hoy gerente de Marketing de Colliers Chile señaló que está yendo a terapia con el fin de ser una mejor persona para sus hijos y también para su ex mujer.
«Me ha costado, claro que me ha costado (…) La verdad, no sabía que había topado fondo, pero la maldita vida me lo escupió en la cara», continuó efusivo Ballero, antes de agregar una feroz autocrítica que evidencia su actual crisis.
«NO eres buen padre, menos un buen marido», autoproclamó.
Sin ánimo para romances
Álvaro Ballero señala que, en medio de lo que él llama un caos, su orgullo ha disminuido. Y de inmediato cuenta que en Instagram o Linkedin han aparecido muchas mujeres que abiertamente han tratado de conquistarlo.
«Pero no, no soy nadie hoy para buscar un amorío de medianoche, mi ego no da para relaciones. No me siento capaz de volver a amar a alguien«, aseguró.
«Han aparecido ex, reinas y doncellas, pero este príncipe se siente un vagabundo imposible de conquistar», añadió.
Casi al final de la publicación afirma que todavía sueña con su familia y aún utiliza la argolla de matrimonio, «aunque no tenga sentido».
Finalmente, respecto de su crisis, Ballero concluye argumentando de nuevo con frases poéticas: «»Estoy en ese rincón donde la oscuridad atormenta y el calor apacigua, no me saquen de aquí, hasta que toda esta tormenta pase. ¿Cuándo? No sé, ni quiero saberlo».
















