Hace dos meses que Álvaro Ballero dejó atrás su matrimonio de más de 17 años con Ludmila Ksenofontova. La relación dejó una descendencia de tres hijas y un hijo: Milla, Vika, Ivana y Santino.
Fue a inicios de septiembre pasado cuando el ex chico reality confirmó a través de sus redes sociales la separación de la bailarina rusa, a quien conoció el 2008 mientras fueron pareja de baile en el programa de TVN, «Estrellas en el hielo».
La atracción entre ambos fue fulminante y a los pocas semanas de relación, se casaron. Y lo cierto es que, a pesar de la ruptura, la historia de amor fue tan intensa, que el mismo Alvaro Ballero, en un posteo de junio de 2024, declaraba que «si me separo de Ludmila, habré vivido con la persona más increíble que el mundo me haya podido entregar», expresó el ex «Protagonistas de la Fama» sobre quien fuera su señora.
Esa frase fue la epifanía de un sueño que finalmente se quebró. Álvaro Ballero salió a dar cuenta de ello públicamente.
«Hoy hemos decidido tomar tiempo, reflexionar y separarnos. Espero que este proceso más difícil y doloroso de mi vida. Aquí no hubo engaño, pero los últimos años han sido tan difíciles que han afectado inevitablemente la relación», escribió el ex gerente de marketing e innovación de Canal 13 en su Instagram.
Finalizó la información con un sentido mensaje. «Le deseo a Ludmila lo mejor porque para mí seguirá siendo la persona más importante e inspiradora en mi vida y la mejor madre que mi hijos podrían haber tenido», detalló, comunicando, de paso, que se alejaría un tiempo de las redes sociales.
«Siempre sale la luz»
Pero recientemente puso fin a ese silencio y subió a sus redes, en medio de su trabajo como asesor de marketing en un encuentro de emprendedores y empresarios de Algarrobo, un sentido análisis de su estado actual.


«Aunque no se note, estoy contento. La vida te da golpes, pero siempre, aunque suene ‘consuelo de tontos’, siempre sale la luz», reflexionó Álvaro Ballero.
Y luego agregó: «He estado muy triste, pero hoy fue un lindo día con emprendedores y contando mi historia de éxitos y fracasos, donde el momento oscuro conectó mucho con las personas. Gracias a @conecta_algarrobo por darme esta linda oportunidad de poder precisamente conectar con emprendedores y empresarios de Algarrobo», detalló.
Ante sus palabras, los seguidores del publicista le enviaron variados mensajes de cariño y buenos deseos.
«Así se hace Álvaro, el mejor ejemplo para tus hijos, levantarte como un Ave Fénix»; «No hay mal que dure 100 años, ánimo y a seguir Alvarito, bendiciones»; «Repite conmigo: Yo amo a Ballero… Unas tres o cuatro veces al día durante una semana entera, y lo más importante: créetelo!», fueron algunos de los comentarios que sus fans le regalaron.
Un quiebre con circo
Cabe recordar que, luego de que se diera a conocer la noticia de la separación entre Álvaro Ballero y Ludmila Ksenofontova, comenzaron a circular rumores de que aquello habría ocurrido porque la ex figura histórica de los programas de telerrealidad no habría permitido el desarrollo de la carrera de la bailarina rusa y que incluso no la dejaba trabajar.
Ante las críticas, Ballero, de 43 años, salió a aclarar la situación.
«Me equivoqué con mi mujer, pero quiero que sepan que no fui yo quien dio el paso al lado, eso tampoco me hace mejor que ella. Tampoco es cierto que no la dejaba trabajar como escriben sus seguidoras o especulan los medios, no fue así», explicó en la oportunidad.
En ese contexto dijo que, en el último tiempo, le había pedido que se reincorporara a su área profesional.
«La apoyé en cada momento porque el trabajo en el circo es de 5 a 12 de la noche en la semana y de 14 a 1 am los fines de semana. Pero entró al circo, ese fue el inicio del fin: dicotómicamente el circo nos unió y después nos separó. Amo a esa mujer por sobre todo en mi vida, pero debo ser fuerte y dejarla ir», manifestó el ex chico reality.
Hasta los 20 años, Ludmila Ksenofontova se dedicó, en su país de origen, al patinaje. Mas tarde de unió al circo ruso sobre hielo, gracias a lo cual recorrió diversos países de Latinoamérica como México, Colombia, Perú y Ecuador. En 2007 llegó a Chile, país en el que finalmente se radicó al conocer y casarse con Álvaro Ballero.

















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