En los últimos años, la farándula volvió con todo. Numerosos son los programas dedicados a este tipo de contenidos que hoy encontramos en la televisión abierta, en el cable y también en plataformas digitales.
El género, que parecía haber quedado atrás o al menos haber regresado de manera más amable, hoy vuelve a ocupar un lugar central en la conversación mediática.
Sin embargo, junto con el auge de estos formatos, sus rostros y sus chismes, también reapareció un debate que nunca terminó de resolverse: ¿dónde está el límite al hablar de los famosos y su vida privada? ¿Es válido opinar de todo y decir cualquier cosa en televisión?
Opinión sin filtro
Si hacemos un recuento reciente, son varios los episodios que han vuelto a poner en jaque a la farándula. Panelistas y animadores han sido duramente cuestionados por la dureza de sus comentarios, reabriendo la discusión sobre la responsabilidad que implica opinar desde una pantalla.
Uno de los casos más comentados en el último tiempo es el de Sergio Rojas, animador de «Que te lo Digo» en Zona Latina.
El periodista generó la indignación de Rafael Araneda y su familia tras criticar la exposición del hijo menor del animador y referirse a su adopción.
La situación escaló al punto de que la Defensoría de la Niñez presentó denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) y el Consejo de Ética de los Medios de Comunicación Social, acusando una vulneración a los derechos del niño. A esto se sumó la solidaridad de diversos rostros del espectáculo, quienes coincidieron en una consigna clara: «con los niños no».
Cuando no es un caso aislado
Pero Sergio Rojas no es el único que ha estado al límite. Daniela Aránguiz, panelista de Sígueme en TV+, también ha generado polémica en más de una oportunidad por la forma en que entrega sus opiniones. En diciembre, el CNTV formuló cargos contra el canal por dichos de la exesposa de Jorge Valdivia sobre Cony Capelli, a quien calificó duramente en pantalla con expresiones que incluso aluden a supuestas adicciones.
A esta lista se suma Raquel Argandoña, jurado de «Fiebre de Baile», quien acumuló cerca de mil denuncias por comentarios sobre el vestuario de la participante Cata Days.
También Patricia Maldonado, históricamente reconocida por no tener filtro, quien volvió a generar controversia tras referirse de manera despectiva a Inna Moll, representante de Miss Universo Chile, luego de que se viralizara un video donde la modelo simulaba consumir drogas. Aunque Moll reconoció que se equivocó, el tono del juicio volvió a encender la discusión.
Exposición, beneficios y costos
Más allá de los dichos de quienes hoy son parte de la industria del espectáculo, el debate siempre ha estado presente en torno a cómo los propios rostros enfrentan las opiniones. ¿Pueden pedir que ciertos temas no se aborden? ¿Es válido que no quieran hablar de quiebres amorosos o conflictos familiares cuando ellos mismos posaron, vendieron exclusivas y capitalizaron mediáticamente esas relaciones?
Para algunos, toda persona tiene el derecho de cerrar la puerta de su vida privada cuando lo estime conveniente. Para otros, en cambio, si se disfrutan los réditos que entrega la exposición y el estar en pantalla, también se deben asumir los costos que eso implica. Porque en la farándula, como en la vida pública, la fama se vive con beneficios… pero también con consecuencias. Y, para muchos, esto sigue siendo así: sin llorar.















