En febrero murió Frodo, perrito de José Antonio Neme y hoy, a meses de la tragedia, el periodista enfrenta un problema legal con una veterinaria. Ahora, el rostro de Mega entrega detalles del conflicto y explica su proceder.
Fue el 28 de febrero que el perrito murió. En conversación con LUN, el comunicador confesó que estuvo dos días encerrado llorando. Asimismo, aprovechó la instancia para revelar por primera vez los detalles de lo que pasó con su querido bulldog francés.
Todo partió con unos malestares estomacales en Frodo, así que José Antonio Neme lo llevó a la Clínica Veterinaria Nueva Costanera. Aquí lo trataron y hospitalizaron por pancreatitis. Sin embargo, el cachorro salió con neumonía que terminó con su vida.
La deuda con la Clínica Veterinaria que Neme no reconocerá
Actualmente, el establecimiento exige el pago de $2.537.150 acusando que se brindaron «servicios de atención» y que el rostro de Mega se rehusa a pagar. Y es que Neme aclaró al citado medio por qué se niega a saldar la deuda con la clínica.
Así comentó que por esas fechas, cuando estaba por partir a Viña del Mar por el tema del Festival, el perro quedó hospitalizado. Justo antes de viajar, le informaron que el can ya no vomitaba, pero que no quería recibir comida.
«Entonces yo llevé de mi casa una papilla con pollo, algunas vitaminas y huevito. Llené una jeringa y se la di en la boca. Después le di otra. Entonces le digo a la persona de turno: ¿Se da cuenta que el perro no tiene deseos de comer, pero ya no tiene náuseas y ya no rechaza la comida? No le pongan ningún tipo de alimentación por sonda, no es necesario. Entonces ella empieza con que era parte del protocolo y le digo: No, no lo hagan, porque este perro tiene una nariz muy chatita. Quiero que lo alimenten con jeringa. Bueno. Contrario a mi voluntad, le ponen una sonda«, señaló.
A pesar de su explícita petición, el día martes le informaron que Frodo tenía neumonía. «Después estaba en el matinal, me llaman y me dicen: El perro no está respirando. Se está ahogando. Dejé el programa botado, tomé el auto y en eso me dicen: Vamos a tener que derivarlo a otra parte. Ya no lo podemos tratar«, sentenció.
Gracias a la ayuda de la Clínica Vets, el perrito estuvo con respiración asistida y el veterinario el confirmó que sus pulmones estaban «llenos de comida o algo». «Yo creo que la sonda tiene que haber quedado mal puesta y en vez de la comida pasar al estómago, pasó al pulmón. Entonces, el perro terminó ahogándose», lamentó.
Aunque José Antonio Neme aclaró que no cree que los especialistas «lo hayan querido matar», fue un caso «que se les fue de las manos». «Me escribieron para cobrar la cuenta, no para saber cómo estaba el perro. Obviamente sabían que había muerto porque fue portada del diario. Nunca me hicieron llegar la ficha, qué le pasó, nada, ni una explicación», indicó.
Fue por el fatal desenlace que decidió no reconocer la deuda. «Por las circunstancias de la muerte del perro, yo creo que la suma que ustedes me están cobrando -la plata me da lo mismo- yo la desconozco. Yo no les pedí un servicio de sonda y ojalá lo huibieran derivado antes, a lo mejor el perro se habría salvado. No me cobren a mí todo lo que ustedes, por propia voluntad, hicieron. Yo no reconozco esa deuda. Lo mejor que podemos hacer es que un tribunal determine si es que hay deuda o no», aclaró.
En tanto, Clínica Veterinaria Nueva Costanera se rehusó a dar declaraciones y su abogado, Gonzalo Ramírez expresó: «Mi representada intentó durante meses alcanzar un acuerdo por el pago de los servicios prestados y ante la falta de acuerdo y respuesta, iniciamos acciones legales que corresponden».















