Pipo Gormaz fue el más reciente invitado al podcast “La Pura Verdad” de ChileActores donde abordó el trabajo que realizó en “El Jardín de Olivia“, donde interpretó al protagonista de la historia, Clemente Walker.
El actor estuvo más de un año dando vida a este personaje, el que en algún minuto le terminó pasando la cuenta. Según contó, volver a trabajar en una teleserie lo llevó a trasladarse a Santiago, llegando a dormir en el sillón de varios amigos. Esto provocó que, en varias ocasiones, sus compañeros notaran su cansancio por no descansar como debía.
“Me tuvieron que mandar para la casa”
Gormaz reconoció que dar vida a Clemente llegó a tal punto que en la tercera temporada, que parte con el secuestro de su hija, “fue heavy. De verdad fue… Porque el cuerpo no sabe que está mintiendo, que lo que está ocurriendo no es verdad. Hubo días que me tuvieron que mandar para la casa porque fue demasiado“.
“No llegaba descansado, eran escenas muy fuertes emocionalmente. Para uno que es papá, que secuestren a tu hija… Yo lo viví prestado. Lo pienso ahora y se me paran los pelos. Estábamos en la recta final, cansados. Hace poquito tiempo atrás había fallecido mi papá, fue un tiempo súper heavy”, agregó.
Pipo Gormaz reconoció que lo que vivió grabando “El Jardín de Olivia” fue “una de las experiencias más intensas que he vivido en mi vida, lejos“. Y es que también vivió escenas que lo llevaron a rememora momentos de su vida personal, como ver a Catalina Guerra, su madre en la ficción, en una camilla muerta, tal y como había ocurrido con su mamá. “Fue una especie de purgatorio”, indicó.














