El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, encendió la polémica tras calificar de «absurdo» el cierre perimetral de calles y veredas en torno al Estadio Nacional, los que estarán activos mientras se desarrollen los conciertos de Bad Bunny entre el 9 y el 11 de enero.
En ese contexto, la autoridad comunal anunció acciones legales y acusó una grave falta de coordinación que, a su juicio, ha afectado directamente la vida cotidiana de los vecinos del sector.
Según explicó Sichel, el municipio no fue parte de la planificación de los operativos de seguridad, pese al impacto que estos generaron en barrios residenciales completos.
«No puede ser que por conciertos se cierren calles y veredas durante días completos, impidiendo que los vecinos puedan llegar a sus casas», sostuvo a través de redes sociales, marcando distancia con la forma en que se está administrando el principal recinto deportivo del país.
Vecinos «encerrados»
El jefe comunal aseguró que las medidas implementadas provocaron un impacto desproporcionado. «Hay personas que no pueden circular libremente, que no pueden recibir visitas o simplemente entrar y salir de sus hogares con normalidad», afirmó Sebastián Sichel, recalcando que el uso del Estadio Nacional debe compatibilizarse con la vida diaria del barrio.
Desde la Municipalidad de Ñuñoa incluso denunciaron situaciones críticas. Entre estas, dificultades para el ingreso de ambulancias y servicios de emergencia, lo que habría afectado a una adulta mayor con complicaciones de salud.
Por ello, Sichel confirmó la presentación de un recurso de protección y otras acciones legales, señalando que los cierres «mantuvieron a vecinos prácticamente atrapados en sus propias casas».
Bizarro y el cruce de versiones
En tanto, la productora Bizarro Live Entertainment, a cargo del show, respondió a las críticas del edil. A través de un tuit en la red X, su gerente de entretenimiento, Daniel Merino, afirmó que existieron reuniones previas con equipos municipales. Además, defendió los cierres explicando que aquellos eran «muy necesarios» para evitar incidentes graves de seguridad –«como en el pasado»-, apuntando a mafias de reventa y comercio ambulante.
«Valoro enormemente su preocupación por los vecinos del Estadio. Como responsables del concierto, puedo decirle que tuvimos más de tres reuniones con su equipo, en la Delegación Presidencial«, detalló el ejecutivo.
Merino también aseguró que se ofreció un sistema de credenciales para vecinos, lo que fue relativizado por Sichel. «No sé a quién se le ofreció, pero ese no es el punto. Tomarse la vía pública no es un derecho de nadie», respondió el alcalde, enfatizando que ningún privado puede decidir quién circula o no por calles y veredas.

Estadio Nacional mal administrado
Más allá del conflicto puntual, Sebastián Sichel volvió a cuestionar al Instituto Nacional del Deporte (IND), proponiendo la creación de un directorio tripartito. Este incluiría la participación del Gobierno central, el IND y la Municipalidad de Ñuñoa para, en conjunto, administrar el recinto. A su juicio, el aumento de eventos no ha ido acompañado de reglas claras ni protocolos estables, lo que termina generando conflictos con la comunidad.
¿Hasta dónde pueden llegar los cierres por eventos masivos sin vulnerar derechos básicos de los vecinos? Un debate que queda instalado mientras Bad Bunny agotó entradas y sus shows despliegan un amplio operativo de seguridad. Una respuesta que ahora podría resolverse en tribunales.

















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