La animadora cerró la LXV edición del Festival de Viña 2026 con una apuesta de lujo internacional. Para la sexta y última noche del certamen, Karen Doggenweiler apareció en la Quinta Vergara con un diseño de Tom Ford, traído directamente desde Milán gracias a una colaboración con Vía Aurora.
La elección no fue casual. En una jornada marcada por un pulso más juvenil, la conductora apostó por un vestido de vibrante tono violeta azulado, pensado para transmitir confianza y sofisticación en el escenario más importante del verano chileno.
El diseño destacó por un meticuloso fruncido frontal que aportó volumen y textura, creando una silueta favorecedora que realzó la figura de la animadora.
El escote en V y el corte sin mangas reforzaron un aire moderno y chic, permitiendo un desplazamiento fluido sobre la Quinta Vergara. La caída del vestido y su estructura lograron equilibrio entre dramatismo y elegancia, consolidando un cierre con sello internacional.
Karen Doggenweiler deslumbró con Tom Ford en Viña 2026
Para potenciar el impacto visual del look, Doggenweiler sumó una propuesta de Mery Satt Joyas que combinó oro y plata, generando un contraste sofisticado con el azul del vestido.
La gran protagonista fue la Esclava Fope, pieza elaborada con una técnica patentada de ingeniería italiana: una malla tubular de microeslabones ensamblados manualmente que incorpora resortes invisibles, permitiendo que la pulsera se adapte a la muñeca con total flexibilidad.
El conjunto se completó con un collar de eslabones de la colección Essenza, que alterna tramos lisos con brillantes pavé y cae estilizado sobre el escote. Los aros, también con técnica pavé, aportaron el punto de luz final que iluminó el rostro de la animadora bajo los focos del Festival.
Modernidad y sensualidad en el styling
El estilista Gonzalo Leonidas rompió con las estructuras clásicas y optó por un cabello completamente liso, con marcada partidura al lado. La elección sumó una dosis extra de modernidad y sensualidad al conjunto.
En maquillaje, Angelina Chiuminatto apostó por una propuesta limpia pero glamorosa, centrando la atención en la intensidad de la mirada. El resultado dialogó con el ambiente más juvenil de la noche, sin competir con la fuerza del vestido.
El toque final lo dieron unas sandalias doradas de Steve Madden. Estas, cerraron un estilismo coherente, luminoso y pensado para despedir en grande una nueva edición del Festival.
















