En plena conversación global sobre igualdad y respeto, la actriz irlandesa Nicola Coughlan, protagonista de la serie «Bridgerton», volvió a poner sobre la mesa un tema que incomoda: el constante juicio sobre el cuerpo de las mujeres.
La intérperte sorprendió al asegurar que no quiere ser la imagen del movimiento body positive, a pesar de haber sido convertida por muchos en símbolo de ese discurso. Su razón es simple: quiere que su trabajo como actriz sea el centro de la conversación, no su apariencia.
Sus palabras, publicadas en una entrevista con la revista Elle, abren también una reflexión incómoda pero necesaria en torno al 8 de marzo, día en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer: muchas veces, las críticas que enfrentan las mujeres provienen de otras mujeres.
La historia de Nicola Coughlan no es solo la de una actriz enfrentando comentarios sobre su cuerpo. También expone una contradicción que persiste incluso en tiempos de discursos feministas: la presión estética sigue reproduciéndose dentro de las propias comunidades de mujeres.
En ese contexto, Coughlan, que interpreta a Penelope Featherington en la exitosa serie de época de Netflix, y al igual que su personaje, ha sido objeto de constantes comentarios sobre su físico.
La importancia de la apariencia
En conversación con la mencionada revista, la intérprete de 39 años y nacida en Galway, Irlanda, fue clara.
«Lo que a veces digo y que molesta a la gente es que no me interesa la positividad corporal. Hay muchas cosas que me apasionan, pero esta no es una de ellas».
Para la actriz, el problema no es el movimiento en sí, sino el hecho de que su carrera sea constantemente interpretada a través de su cuerpo.
«Es muy difícil cuando trabajas en algo durante meses y meses de tu vida y luego todo se reduce a tu apariencia», explicó la intérprete irlandesa que desde los 9 años actúa, pero recién a los 30 logró el reconocimiento como una de las protagonistas de «Derry Girls».
Desde entonces ha lidiado con las críticas a su físico. La situación se intensificó en 2024, cuando protagonizó escenas de desnudos en la tercera temporada de Bridgerton. Tras el estreno, una ola de comentarios en redes sociales volvió a centrarse en su cuerpo y no en su actuación.
«Probablemente era una talla 10 y uno de los corsés era talla 8. Y aun así la gente hablaba de que era ‘la mujer grande de la serie’. Pensé: ¿qué tan mal estamos para que yo sea la mujer más grande que quieren ver en pantalla?», reflexionó sobre una situación para la que incluso, y previamente, hizo mucho ejercicio y perdió peso.
Cuando las críticas vienen de otras mujeres
Precisamente y en una fecha como el 8M, que busca visibilizar la igualdad y el respeto, su testimonio recuerda que la sororidad no solo se declama. También se practica, incluso en los detalles más cotidianos, como dejar de opinar sobre el cuerpo de otra mujer.
Así, las experiencias relatadas por Coughlan revelan una realidad que conocen bien muchas féminas: la presión estética no solo proviene de la industria o de los hombres, sino también del juicio entre mujeres.
La actriz recordó un episodio que la marcó especialmente: una mujer se acercó a ella en un baño para elogiarla, pero terminó hablando exclusivamente de su apariencia.
«Me encantó la serie por tu cuerpo», le dijo la desconocida refiriéndose a las ‘cualidades’ de la actriz en «Bridgerton».
La reacción de la artista fue inmediata. «Me quería morir. Odio tanto eso. Es muy difícil cuando trabajas en algo durante meses y meses de tu vida, no ves a tu familia, te dedicas en cuerpo y alma, y luego todo se reduce a tu apariencia», detalló molesta.
En más de una ocasión, Coughlan ha pedido públicamente que se detengan los comentarios sobre su aspecto. En 2022 escribió en su cuenta de Instagram, donde reúne más de 6 millones de seguidores.
«Si tienes una opinión sobre mi cuerpo, por favor no me la envíes directamente. Es realmente difícil soportar miles de opiniones sobre cómo te ves».
Activismo en otras causas
Aunque no desea convertirse en portavoz del movimiento body positive, Nicola Coughlan sí ha demostrado un fuerte compromiso con causas sociales y humanitarias.
En 2024 fue destacada por la revista Time como una de las líderes de la nueva generación por su trabajo recaudando fondos para el Fondo de Ayuda Infantil de Palestina.
Un año después impulsó otra campaña solidaria para la organización benéfica «Not A Phase», dedicada a apoyar a personas transgénero, comprometiéndose incluso a igualar donaciones hasta 10 mil libras.
«Todos estamos gritando opiniones y no está haciendo nada efectivo. Yo no soy política, pero puedo recaudar fondos», explicó orgullosa la actriz que muestra su gran talento en «Bridgerton».
















