Este sábado fue un día de iglesia para Otakin. Ya el miércoles 25 de febrero, Rodrigo Fernández, el nombre real del también autodenominado anti-influencer, había dado el sí por el civil para iniciar su vida de casado junto a Isabel Castillo. Y este fin de semana, terminó por sellar su compromiso amoroso con un matrimonio por las leyes religiosas.
La ceremonia eclesiástica del oriundo de Hualpén se desarrolló en Concepción, Región del Bío Bío, ocasión en la que el creador de contenido se encargó de que la boda no pasara inadvertida. Fiel a su estilo desenfadado, Otakin llegó a la iglesia vestido con una traje inspirado en Dragon Ball.
Su guiño directo al universo saiyajin sorprendió a todos y rápidamente se tomó las redes sociales. El traje elegido por el participante de «El Internado» desató comentarios y elogios entre sus seguidores dado su particular look.
La novia, en cambio, optó por la sobriedad, llevando un vaporoso vestido blanco.
¿Y la comida?
La pareja, que se mostró emocionada durante toda la ceremonia, estuvo acompañada por familiares y sus amigos más cercanos. Tras el «sí, acepto», los recién casados salieron del templo entre aplausos y se trasladaron en un vehículo clásico hasta donde festejaron el enlace.
La fiesta tuvo animación y una banda en vivo. También hubo risas, abrazos y registros que no tardaron en viralizarse. Pero respecto del banquete, ninguna información.
Esta segunda parte del matrimonio ya generaba expectación. Durante el matrimonio civil, Otakin bromeó con el gasto que implica dar este paso.
«Primera etapa completada. Oye, hay que tener plata pa’ casarse. Se viene la iglesia», adelantó Otakin en esa ocasión, junto a una fotografía con Isabel y la hija que ya tienen en común.
Ya pasado el evento, quedó la duda acerca de si el novio, conocido por sus reseñas honestas y críticas de locales de comida, aprobó la comida. O si lanzó alguno de los ácidos comentarios que lo caracterizan cuando una preparación le disgusta.
















