Michelle Adam acaba de cumplir 51 años y lo celebró con un cambio profundo que se nota por dentro y por fuera. La meteoróloga de «Tu Día» (Canal 13) atraviesa uno de los momentos más plenos de su vida y no duda en explicarlo con una frase contundente: «Ha sido un renacer».
Lejos de dietas extremas o transformaciones exprés, su baja de peso fue el resultado de un proceso consciente que comenzó al cumplir 50.
«Me tomé como prioridad desde que cumplí los 50 en adelante», afirma a LUN.
«Cuando uno siente que hay algo que no está bien en tu organismo, tiene que ir al doctor. Eso es fundamental. La recomendación es siempre hacerse un chequeo para ver qué está funcionando bien», agrega Michelle Adam.
Michelle Adam revela cómo bajó de peso a los 51 años
Ese chequeo fue clave para redefinir su rutina diaria. «Cuando me di cuenta de que había cosas que no estaban funcionando bien en mi cuerpo me preocupé y me hice un análisis integral, completo, y eso me ayudó mucho: cambié completamente mi alimentación, me puse a hacer ejercicios, pero en serio. Mi familia prácticamente completa cambio la alimentación a algo más saludable», revela.
Uno de los mayores desafíos fue modificar hábitos profundamente instalados. «Es complejo, pero cuando uno se lo propone, empieza a ver los resultados. Dejar el azúcar es sumamente difícil, pero si uno de verdad lo hace, hay diferencias. El cuerpo se desinflama, los órganos se desinflaman, cambia la cara, cambia todo. Duermes mejor, te levantas con más ánimo», recalca, detallando cambios que van mucho más allá del peso.
Michelle Adam también quiso despejar rumores y especulaciones. «No es un solo secreto. Porque yo no me operé la nariz, no me hice una liposucción, que decían que me había operado, entonces es tomar conciencia de cómo está uno, hacerse un chequeo y asumir y ver cómo se soluciona», asevera.
En cuanto al ejercicio, su enfoque es constante pero realista. «Hago pilates, tengo en mi casa una saltarina, que salto tres minutos al día para hacer que mi organismo tenga una reacción. Y tengo una máquina vibradora que me compre hace meses atrás, que de verdad que funciona. Y tengo una trotadora, donde camino. Eso lo hago mínimo tres veces por semana», explica. A eso suma un camino más personal:
«Además, he estado haciendo mi camino más holístico, estudiando, pero eso no lo quiero contar hasta que me gradúe y lo termine».
















