Brigitte Bardot murió a los 91 años, cerrando una de las biografías más provocadoras, influyentes y contradictorias de la historia del cine europeo. Actriz, cantante, símbolo sexual, musa intelectual y activista animalista radical, fue un fenómeno cultural que incomodó a todos, incluso cuando decidió retirarse del cine.
Su nombre quedó grabado para siempre en 1956 con «Y Dios creó a la mujer», película que la lanzó al estrellato. Rompió con los códigos morales de la época y se convirtió en la mujer más deseada del planeta, disputando ese lugar con Marilyn Monroe.
Pero Bardot no solo dominó la pantalla. También dejó huella en la música, especialmente en su intensa relación con Serge Gainsbourg. De ese vínculo nació «Je t’aime… moi non plus», una de las canciones más polémicas del siglo XX. Fue censurada por el Vaticano y convertida en escándalo mundial por su carga erótica.
Murió Brigitte Bardot a los 91 años
En 1973, cuando aún era una figura global, Brigitte Bardot tomó una decisión radical: abandonó definitivamente el cine para dedicarse por completo a la defensa de los animales. Desde entonces, su vida estuvo marcada por campañas que lograron impactos reales, como la prohibición progresiva de la caza de focas en Canadá tras la difusión de imágenes suyas abrazando a una cría en el hielo.
Ese giro la transformó en una activista influyente, pero también en una figura cada vez más polémica. Con el paso de los años, Bardot acumuló condenas judiciales por incitación al odio, declaraciones racistas, homófobas y xenófobas, y un abierto respaldo a la extrema derecha francesa. Llegó incluso a definir a Marine Le Pen como la «Juana de Arco del siglo XXI».
Durante la pandemia, se negó públicamente a vacunarse contra el covid-19, y más tarde cuestionó el movimiento #MeToo, relativizando las denuncias de acoso sexual en la industria del cine. Sus palabras provocaron rechazo transversal, incluso entre antiguos admiradores.













