Evelyn Ortiz, conocida como La Gacela, realizó una impactante confesión en el capítulo de este lunes de «Mundos Opuestos 3». Según contó la medallista panamericana en el reality de Canal 13, en un íntimo diálogo con Eyal Meyer, fue víctima de abuso por parte de la pareja de su madre. Un episodio que originó su miedo al agua.
«Imagínate que te lleven un fin de semana de pesca con alguien, con quien tienes un vínculo. Gracias a mis habilidades físicas tenía que ayudar en el agua a sacar los peces, selo esa persona y yo. Ahí pasaron muchas cosas en el agua. Y desde entonces, no me gusta acercarme al agua, porque me genera miedo», sinceró Evelyn.
Según expresó la atleta, el argumento que usó ese hombre para cometer sus abusos fue manipulación emocional. «El pretexto para que nadie hablara era que, si hablaba, mi papá, que estaba muy enfermo, se podía morir, y me iban a mandar a un hogar. Pasé años así», relató la participante en el encierro.
Finalmente, Evelyn Ortiz vivió hasta los 20 años con esa persona, y nunca hizo nada para afrontarlo hasta que éste murió.
El gran dolor de Evelyn Ortiz
«No lo encaramos con mi hermana. En mi casa, cuando lo manifesté lo obviaron, no se hicieron cargo. Dije lo que estaba pasando y me mandaron a acostar. Por eso yo no hablaba nada, porque no me iban a creer. Hasta que esa persona una vez me pegó y le dije ‘nunca más me vas a tocar’, y me fui», declaró.
«Por mucho tiempo no entendí por qué yo iba siempre donde mi verdugo, no lo entendía, me daba pena cómo su vida era una miseria. Tuve que escuchar cosas terribles, un gran daño psicológico, y eso me hizo ser todo lo contrario. No darle en el gusto con lo que él creía que yo iba a ser», reflexionó Evelyn Ortiz.
Además, la medallita desclasificó las sensaciones que tuvo en torno a su madre. «Esperé tantos años para hablar, que tengo una sensación de rabia conmigo. Siento que todas pudieron frenar y hacer sus vidas, y yo fui la única que se quedó ahí, que siempre volví, queriendo cambiar las cosas y dando oportunidades».
«Una vez le dije que, independientemente de que lo niegue y se haga la loca, ella sabía lo que pasaba, y yo la perdonaba. Pero yo sabía que nunca íbamos a tener ese punto de encuentro, tenemos una visión de mundo opuesta», se lamentó la medallista.
















