La olla común que Yann Yvin quiere organizar para ayudar a familias vulnerables

Ya recuperado del coronavirus que se le diagnosticó en marzo y que solamente le provocó síntomas leves (pérdida de gusto, olfato y dolor de estómago), actualmente la preocupación del chef francés Yann Yvin se concentra en la dramática situación de los chilenos que, por el confinamiento, no tienen acceso a alimentos. También, en el complejo futuro del negocio gastronómico.

En un contacto con “El Rompecabezas” de Radio Agricultura, el antiguo juez del concurso de cocina “MasterChef Chile” contó que aún está manteniendo cuarentena en Canadá, donde reside con su familia la mayor parte del año, aunque esperando la primera oportunidad para poder volver a Chile y concretar un anhelo: ayudar a familias vulnerables. Y en ese sentido tiene una idea concreta.

“Me gustaría unir a varios cocineros para ofrecer mi ayuda a la gente que lo necesita y hacer una olla común. Es bastante fácil, solamente necesitamos un poco de energía, buenas vibras, unos partners y vamos”, señaló. Agregó que existe la disposición para cocinar gratis pero “nos falta el lugar, el cómo, pero las ganas las tenemos los cocineros. Me gustaría regresar a Chile para hacer todo ese sistema de olla común”.

Sobre qué pasara con la industria gastronómica producto de la pandemia, su visión es pesimista. “Los restaurantes van a sufrir”, sentenció. Augura que la mayoría no podrá financiarse operando con normas que obliguen a un máximo de 10 comensales por mesa y separados por un metro de distancia, como las que se piensa aplicar en Francia. Tampoco tiene fe en que puedan sobrevivir apelando al modelo de entregas a domicilio.

“Muchos hablan de reinventarse, hacer delivery, llevar platos a domicilio pero sabemos que los restaurantes no van a poder seguir siendo creativos mucho más tiempo y sobre todo en la parte de economía, si se abren con una ocupación de un 50% no es rentable (…). Todo el arriendo, los gastos fijos que tenemos los restaurantes, ya es un desastre”, expresó.

Yvin cree que, aunque haya una nueva normalidad, la gente va seguir prefiriendo quedarse en sus casas haciendo asados. “No tengo mucha fe de que (el negocio) se vaya a recuperar muy pronto. Hacia fin de año vamos a perder más del 50% de los restaurantes”, anunció.

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