Amaya Forch se sumó al debate que se tomó la opinión pública en los últimos días respecto al proyecto de ley llamado «Escucha Su Corazón«. La iniciativa que impulsan diversos parlamentarios de derecha busca que se obligue a una mujer a que, previo a someterse a un aborto, escuche los latidos del feto.
Para abordar el tema, la actriz envió una carta a El Mercurio la cual fue publicada este fin de semana y que lleva por título «Corazón de Mujer». En ella relató que «hace 30 años viví un infierno en manos de un hombre cuyo rostro decidí olvidar. Con los años aprendí a convivir con el dolor, volví a confiar y he sido feliz. No obstante, hay preguntas que hoy vuelven a aparecer. Esa noche pude haber quedado embarazada».
«¿Habría sido capaz de soportarlo? ¿Habría reído o llorado en el parto? ¿Mis constantes lágrimas habrían marcado a mi hijo? ¿Me habría sentido culpable como madre? ¿Qué cruz habría cargado mi niño al saberse hijo de un violador? ¿Habría podido ocultarle la verdad? ¿Estaría condenada a mentirle a mi propio hijo para protegerlo de su origen? ¿Se parecería a su padre? ¿Vería la cara de ese monstruo en los ojos de mi niño? ¿Habría abortado?», se preguntó.
Para ese entonces, Forch vivía en Londres donde «se entendía que el trauma de una mujer o niña por un embarazo por violación era mayor que el de un aborto». Este escenario «me daba algo de calma entre tanta angustia». Sin embargo, volvió a Chile porque necesitaba la contención de su familia por lo que había vivido.
En caso de haber quedado embarazada reconoció que «no habría regresado. No a un país donde la moral castigadora era más fuerte que el dolor de tantas mujeres y niñas. No donde me tratarían de asesina cuando me estaba aferrando a la poca vida que sentía me quedaba».
«Se me parte el alma»
Sobre el proyecto «Escucha Su Corazón», Amaya Forch plasmó en su carta que «se presenta como un acto de amor a la vida, pero no es más que un acto cruel de desprecio hacia la mujer. De solo pensarlo se me parte el alma. ¿Qué moralina retrógrada es esa que pretende calificar nuestro sufrimiento y decirnos cómo debemos lidiar con el espanto vivido? Espanto de sociedad que pretenden construir.
«El tiempo es un aliado en la sanación. Los señores diputados podrían usar el suyo para crear leyes que nos den más seguridad a las mujeres, leyes que nos hagan sentir protegidas, no atacadas. No más de lo que ya somos», cerró.















