Jacinta Rodríguez debutó en las teleseries con “El Jardín de Olivia“, donde interpreta a Karina Mendoza, una artista que se enamora de Ignacia Walker (Catalina Castelblanco), con quien encarnan a una de las parejas más queridas de la historia que emite Mega. En conversación con Fotech.cl, la joven actriz abordó la popularidad que ha ganado en estos meses y cómo la enfrenta, tras una vida solo desempeñándose en teatro.
Por otro lado, también se refirió al impacto de “Karinacia”, el que incluso ha trascendido las fronteras de nuestros país, tal y como ha ocurrido con otras parejas de teleseries. Así, Jacinta Rodríguez da cuenta de cómo “El Jardín de Olivia”, básicamente, le cambió la vida.
El debut
¿Qué ha significado para ti ser parte de “El Jardín de Olivia”?
Ha sido un proceso muy desafiante, difícil por momentos, pero muy entretenido. Ha significado estar aprendiendo constantemente un montón de cositas que no sabía. De cómo mostrarse a las cámaras, de cómo prepararse para las escenas, de qué cosas sirven y qué cosas no tanto. Cómo estudiar, de cómo trabajar la frustración cuando quizá no nos gusta tanto una escena. El cómo enfrentarse a los comentarios en las redes sociales, etc.
Vengo de hacer teatro, que es lo que más me gusta, y que tiene otro ritmo y otra forma de trabajar. Pero me encanta aprender cosas nuevas. Creo que siempre sirve, como actriz, enfrentarse a proyectos que, sea en el sentido que sea, te pongan en lugares incómodos. Además tuve el privilegio de tener compañeras y compañeros de trabajo que me han apoyado muchísimo desde diferentes roles, y han hecho que sea fácil y muy entretenido.
Cambio de vida
Es tu primera experiencia en teleseries y te tocó un personaje muy popular en las redes sociales, ¿te ha reconocido gente en la calle? ¿Cómo te tomas la exposición pública?
Sí, ha sido extrañísimo. A veces me toma de sorpresa y, la verdad, es que soy bastante tímida, así que estaría mintiendo si te digo que no me da un poco de vergüenza. Pero también, al mismo tiempo, es genial recibir retribución del público. Porque cuando se actúa en teatro hay un contacto directo con el espectador, en cambio, en la tele es todo muy tardío.
Hay un proceso largo de actuar sin saber mucho cómo está recibiendo la gente el trabajo que una hace, entonces es borroso saber qué cosas sirven o qué cosas ir mejorando… y bueno, después, muy de a poquito van llegando comentarios y te empiezan a reconocer algunas personas. Y si bien creo que no hay que conducir el trabajo necesariamente solo a lo que quiere o lo que le gusta al público (porque siempre hay gente que no le va a gustar), ha sido lindo recibir tantos comentarios y cariño. Yo, que obviamente paso por momentos de inseguridad, me he afirmado un poco de eso y me ha dado seguridad y libertad para jugar más De hecho, no soy tan activa en redes sociales, me cuesta un montón. Pero aunque no responda todos los mensajes, agradezco muchísimo el cariño que nos hacen llegar.
También ha sido muy sorprendente que, no sé cómo (asumo que por TikTok y/o X), la historia de ‘Karinacia’ ha llegado a otros países y nos escriben mucho de España, de Brasil, Argentina. Me tocó viajar a México en septiembre para presentar una obra y ahí llegó público que me conocía por ‘El Jardín de Olivia’. Eso jamás me lo hubiera esperado. Ellas me contaban que hay todo un grupo en X de fans de ‘Karinacia’ que nos escriben y apoyan todos los días. A veces prefiero no ser tan consciente de eso. Pero aún así es lindo saber que está teniendo un buen recibimiento la historia y que les gusta el trabajo que estamos haciendo.
El fenómeno “Karinacia”
¿Cómo es interpretar a Karina y su historia de amor con Ignacia?
Por un lado es bastante difícil. Es mi primer trabajo en la tele y hay muchos códigos a la hora de grabar que no entiendo. Pero, la Cota me lo ha hecho todo más fácil, porque desde el primer día me ha ayudado en todos esos detallitos sin ni siquiera habérselo pedido. Jamás lo he sentido como un acto de superioridad, más bien desde la amistad y el cariño. Me va explicando todo con paciencia (y desde el humor, porque es una persona muy chistosa). Y bueno, también aprendo de sólo mirarla actuar, a ella y a mis otras compañeras.
Creo que la historia de amor de Karina e Ignacia es entretenida de actuar. Me parece que es interesante cuando las historias tienen sutilezas. Si bien, obviamente en las teleseries siempre se ve un poco venir cuando dos personas se van a enamorar. “Karinacia” es una historia que nace de a poquito y que se va enfrentando a problemas complejos y reales (como la homofobia de Luis Emilio o la pelea entre las familias). En ese sentido, se me hace muy fácil empatizar con Karina y con Ignacia. Le hemos agarrado cariño a la historia y entre nosotras, entonces se vuelve fácil y entretenido.
El futuro de “Karinacia”
No han dejado ser felices a estas chicas, ¿qué pueden esperar las fanáticas de Karinacia para el futuro? ¿Cómo las invitarías a seguir en este melodrama?
Sé que hay mucho cariño y apoyo a Karinacia, y como actriz se agradece constantemente todos los comentarios y mensajes. Pero también sé que a veces hay bastante frustración por eso mismo, porque no las dejan ser felices. Supe que incluso se han llegado a enojar con los guionistas. Y sí, obviamente es un poco frustrante, porque al parecer, suele pasar eso con las parejas lésbicas, lo cual va más allá de nosotras y que tiene que ver con un problema mayor.
Sin duda está bien manifestar ese enojo. Pero bueno, esta teleserie se trata justamente de todos los problemas que rodean a la familia Walker y a la familia de Diana, y que a nosotras nos salpica en nuestra historia de amor. Pero que no nos pasa a nosotras solamente, sino también a los protagonistas Diana y Clemente.
El mensaje de Jacinta Rodríguez a los fanáticos de “El Jardín de Olivia”
“Les diría que ojalá puedan ver que todo ese sufrimiento de cuando nos separan, también es parte del disfrute de la historia, que va complejizando la historia de amor y haciendo que evolucionen los personajes y los puedan conocer en otros aspectos. Por ejemplo, si no las hubieran separado, quizá Ignacia Walker nunca se hubiera podido empoderar y nunca se hubiera atrevido a enfrentar a su papá.
Lo mismo con Karina, si no las hubieran separado, quizá tendría más miedo y no se hubiera atrevido a encarar a Joaquín las veces que va a amenazarla. Les invitaría a que intenten valorar esos momentos, con sus altos y bajos. Que tengan paciencia, que no pierdan la esperanza con el desarrollo de la historia de amor. Nosotras no sabemos el final, pero confiamos en que, al igual que todo el desarrollo de la historia, lo crearán desde el cariño. Pensando en ustedes, en los personajes y en la historia”.














