“Helga y Flora” llega a su fin: Cómo se hizo la serie que recreó un pueblo de época en el extremo sur de Chile

“Lo más complejo fue imaginar algo que no existe”. Así describe Christian Aspée, director general de “Helga y Flora”, el trabajo que se hizo con esta comentada serie. La misma que este sábado, a las 23:45 horas, exhibirá su último y gran capítulo por las pantallas de Canal 13.

Es que para la mencionada apuesta de ficción, se viajó hasta Tierra del Fuego para montar ahí un ficticio pueblo en el año 1934, Kerren, el cual se vería azotado por los abusos de un inmigrante alemán, “Raymond Gamper” (Alejandro Sieveking), y una serie de crímenes que empiezan a ocurrir y que impactan a todo el poblado. Esto da pie para que lleguen hasta ahí a investigar las primeras mujeres detectives de Chile: “Helga” (Amalia Kassai) y “Flora” (Catalina Saavedra).

En el episodio de cierre se revelará, por supuesto, la identidad del asesino y los seguidores de esta serie sabrán la verdad del “maldito” Kerren. Un mundo dramático que cada sábado cautivó en pantalla y en redes sociales, siendo siempre número 1 en Trending Topic de Twitter.

“La idea nace en Christian Aspée y Daniela Salazar, de Suricato, quienes se inspiraron en el hecho histórico de las dos primeras mujeres policías de Chile. Ellos nos la presentaron y nosotros nos sumamos inmediatamente”, rememora Matías Ovalle, productor ejecutivo del área de ficción de Canal 13.

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“Helga y Flora”, a cargo de la productora Suricato, se ganó en 2016 un fondo del Consejo Nacional de Televisión para su realización, en 2017 se preparó y en 2018, en dos oportunidades y por varias semanas, se grabó en diferentes partes de la Región de Magallanes. Entre ellas destacó la estancia Oazy Harbour, ubicada entre San Gregorio y Avelina; la estancia Palomares; y el palacio Sara Braun, de Punta Arenas.

“Demandó una logística tremenda. Hubo que llevar containers con los equipos y el arte, y hubo que tener una tremenda logística para llevar y traer a los actores”, relata Matías Ovalle, quien añade que “la grabación en sí fue muy dura, allá las distancias y el clima son factores que juegan muy en contra de un rodaje. Sin embargo, valieron la pena porque el lugar es un personaje más de la historia”.

En plena pampa de Tierra del Fuego, el ficticio Kerren agarró vida por algunos meses de la mano de hoy memorables lugares que el público de la serie ya reconoce, como la casa de “Raymond Gamper”, el hotel de “Clara” (Alessandra Guerzoni), el retén de “Zacarías Llancaqueo” (Tiago Correa) o la iglesia de “Atilio” (Daniel Antivilo).

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“El grabar en esos lugares ayudaba a impregnarte aún más de la historia, le daba una verdad aún más fuerte a lo que estábamos contando”, manifiesta Giordano Rossi, “Gabriel” en la trama, mientras que Hernán Contreras destaca que “todos los elementos en esta serie estuvieron unidos para contar una buena historia, una historia que está a un nivel mundial”.

“Sirve irse a otra región, estar ahí un buen tiempo, vivir otro ritmo, con otro clima y en otras condiciones… sirve para conocer otras realidades y para insertarse en otras realidades que se quisieron crear, que es justamente Kerren”, enfatiza Contreras.

En tanto, Amalia Kassai, “Helga”, cuenta que “detrás de la serie hay un equipo increíble, profesional y muy jugado. Grabar en Tierra del Fuego nos permitió trabajar muy afiatados como equipo contra las adversidades del paisaje y clima. El trabajo actoral fue muy rico, tuvimos tiempo de estudiar y crear en conjunto con todo el elenco. Además, el equipo de arte, bajo la dirección de Verónica Astudillo, hizo un trabajo impactante de estudio de época, así como de recuperación, restauración y creación de los espacios interiores”.

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