El vocalista de Héroes del Silencio al banquillo: Libro desnuda su polémico método para componer

Enrique Bunbury se hizo conocido en Chile cuando era el vocalista de la banda española Héroes del Silencio, que dejó para el recuerdo su hit “Entre dos tierras”. Eso fue a comienzos de los 90 y ya en 1997 el cantante inició una fructífera carrera solista. Sin embargo, su fama ahora empieza a verse opacada por una polémicas costumbre: emplear frases ajenas en sus composiciones sin citar al autor.

Esta forma de accionar le está explotando en la cara debido a la próxima publicación de un libro titulado “El método Bunbury”, que desentraña “de una forma casi quirúrgica la forma de escribir”, del cantautor, en palabras de un artículo publica endo el diario El País. Su autor, Fernando del Val, investigó a lo largo de 25 años y detectó

37 canciones (que suman 539 versos bajo sospecha) donde el músico utiliza versos de otros autores.

“Buena parte de las letras que Bunbury ha escrito se componen de fragmentos de escritores a los que no cita. En mi libro se demuestra que la práctica ha sido habitual en toda su carrera, y que está presente en la muchas canciones suyas con ambición poética y literaria”, afirma Del Val.

Entre esos escritores no citados figuran Mario Benedetti, Charles Bukowski, Fernando Sánchez DragóMichel Houellebecq, Haruki Murakami y el chileno Nicanor Parra, entre varios otros. En la nota de El País se consignan ejemplos como los siguientes:

– “Hoy amanecí con los puños / cerrados”; “Nos formulan preguntas / que incluyen su semilla de respuesta”; “Ahora que estoy insomne / (…) / quiero morir de siesta”; “Alimenta rumores clandestinos” (de “La casa y el ladrillo y Geografías”, Mario Benedetti).

“Amanecí con los puños bien / cerrados”; “Formulas preguntas con semilla / de respuesta”; “Ahora que padeces de insomnio / quisieras morir de siesta”; “(…) en sus rumores clandestinos” (“Iberia sumergida”, Bunbury, del disco de Héroes del Silencio, Avalancha).

“Que la gente encuentra la luz en medio de la desesperación”; “Me asombra la fama que tengo, considerando los pocos que de verdad comprenden lo que soy” (“El libro del anhelo”, Leonard Cohen).

“Que la gente encuentra luz / en medio de la desesperación” (“Todos lo haremos mejor en el futuro”, Bunbury, de su disco Hellville de luxe). “Me asombra la fama que tengo / si consideráis los pocos que saben quién / soy” (“Mis propios errores”, Bunbury, de su disco Posible, edición deluxe).

El autor del libro asegura que es seguidor de Bunbury desde su preadolescencia y fue escuchando sus letras que se dio cuenta de que con mucha frecuencia correspondían a fragmentos de autores que el músico no citaba. Del Val señala que si Bunbury hubiese acreditado los prestamos en cada disco, su investigación no hubiese tenido sentido. “El problema ha sido la opacidad, cómo ha jugado con las letras no compuestas por él”, comenta.

En ese sentido, el poeta Felipe Benítez Reyes, indicado en “El método Bunbury” como inspiración para el cantante, dijo a El País que “la relación entre sus letras y mis versos creo que queda clara. Todo podría haberse resuelto con una tabla de agradecimientos. Al no haberlo hecho, ocultando así las fuentes, se entra en el terreno del plagio, y me temo que también en la falta de respeto a los autores reales de esos textos”. El editor Chus Visor, por su parte, encargado de publicar las obras de algunos de los poetas que cita el libro como inspiradores para Bunbury, afirmó: “Si es así, me parece una desfachatez. Solo basta con que ponga en cursiva las frases apropiadas y de quién son”.

Fernando del Val, sin embargo, en ningún momento habla en “El método Bunbury” de plagio, a lo más usa los conceptos “presunto plagio” o “apropiación”. En todo, sí sentencia que existe “una práctica poco escrupulosa”.

¿Y qué dice Enrique Bunbury? El País intentó contactarlo enviando a su manager, Nacho Royo, algunos de los fragmentos citados en el libro. Recibió una respuesta muy a la defensiva. “Considero que el libro está escrito por alguien que ha dedicado su tiempo a hacer daño. Y quien amplifica, no sé si consciente o inconscientemente, también está dedicando su tiempo a hacer daño”, contraatacó el representante.

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