En el episodio de la teleserie diurna que Mega emitirá este miércoles 8 de julio, el villano tendrá un inesperado encuentro. Y es que Luis Emillio (Alejandro Trejo) se encontrará con nada más ni nada menos que su padre en “El Jardín de Olivia”.
En el capítulo 334 -ya disponible en Mega Go– de la ficción el malvado empresario que salió de prisión hará una inesperada visita que dejará de qué hablar. Y es que se encontrará con su padre revelando importantes detalles sobre su infancia y la relación que tiene con el patriarca.
El padre del Luis Emilio en “El Jardín de Olivia” es un hombre de avanzada edad junto a la ventana y sin dirigirle la mirada, le preguntará cómo le fue en “esos meses en las sombras”. “¿Te hiciste hombre o te transformaron en mujer?”, disparará el anciano.
Ante la hostil bienvenida, el antagonista dirá que fue difícil pero que ahora disfruta de su libertad. “No puedo decir lo mismo de usted. ¿O no, papá?”, sentenciará. “¿Todavía piensa que soy un bueno para nada y que nunca llegaría lejos?”, le preguntará entonces a su progenitor.
“No , siempre supe que tenías talento hijo, talento para sobar lomos y chupar medias. Pero debo reconocer que me has sorprendido al saber que tenías pasta para ser mafioso y asesinar mujeres”, responderá el hombre. Luis Emilio se defenderá apuntando a que quedó en libertad.
El padre de Luis Emilio en “El Jardín de Olivia”
Luego de una discusión, el padre del villano se mostrará adolorido. “¿Qué pasa papá le afectaron a los dolores?”, cuestionará el padre de Clemente (Pipo Gormaz). “Desde que le dijiste a Olga que me quitara los remedios… Mis remedios”, lamentará su papá.
Sin embargo, Luis Emilio argumentará que eso fue para tener una conversación “sin que se durmiera”. Tras otro tenso momento, el villano de “El Jardín de Olivia” señalará: “Si usted quiere salir de acá sabe muy bien lo que tiene que hacer. Me tiene que pedir perdón. Pídame perdón y esto se acaba”, manifestará visiblemente afectado.
El abuelo desconocerá a qué se refiere, pero Walker insistirá. “No se trata de los coscachos, usted sabe de lo que estoy hablando”, dirá entre lágrimas. Pero su interlocutor seguirá sin reconocer su pecado. “No sé, de qué estás hablando lucho, no sé. Lo úniico que sé es que has sido un llorón toda la vida y por eso tus hijos te abandonaron y por eso tu mujer te puso los cuernos, por eso la mataste, por eso eres un cagón de mier…”, postulará.
















