En el capítulo de este jueves de «Mundos Opuestos 3» se vivió un momento completamente inesperado por todos entre Daúd y Marlen, conocidos enemigos dentro del encierro. Y es que parece ser que las diferencias entre ambos quedaron atrás luego de lo ocurrido en el reality show de Canal 13.
El episodio estuvo marcado por la prueba de salvación donde la ex showoman se enfrentó a Vanessa, donde ambas requirieron de gran esfuerzo físico, motricidad fina, precisión y equilibrio. De hecho, antes de comenzar, Olivari declaró que «hay que competir y ver qué pasa, pero por supuesto siempre con mucho entusiasmo y que sea la voluntad de Dios. Yo voy a entregar lo mejor de mi parte como siempre y con harto honor… también como siempre».
Sin embargo, todo cambió cuando la participación de la ex candidata a diputada se vio empañada por fuertes dolores en sus rodillas. Esto le impidió avanzar de manera fluida, pese a que estaba demostrando un excelente desempeño. A tanto llegó la situación que no pudo evitar un llanto dramático y un agudo grito. «No, no puedo más», reconoció.
Marlen no pudo continuar con la prueba en «Mundos Opuestos 3», momento en que su eterno rival, Daúd, quien no pertenecía a su equipo, llegó para ayudarla. Ahí le puso como refuerzo unas rodilleras que le brindaron una mayor protección en ambas piernas.
Así, con la importante ayuda del ex futbolista y el cambio de técnica permitieron que continuara en la competencia. A pesar de este gran esfuerzo, Vanessa ganó. Olivari fue abrazada y felicitada por sus compañeros, destacando el de Gazale, quien le señaló: «Eres tremenda… de verdad».
Las palabras que se dedicaron Marlen y Daúd en «Mundos Opuestos 3»
Posteriormente, Marlen, o «Marleneitor» como la llaman cariñosamente en «Mundos Opuestos 3», agradeció «mucho a Daúd que me ayudó a ponerme otro par de rodilleras. Era mucho el dolor de cruzar esas maderas (las del puente), sólo quise terminar la competencia y no abandonarla. Entregué todo, lo que más pude».
En tanto, Karla Constant destacó la actitud del ex futbolista y todos lo aplaudieron. En ese momento, reconoció que «la verdad me dolió verla. La primera pasada ya iba con dolor porque hacía el gesto, y yo veía que se pegaba la canilla con la madera. Ahí agarré las rodilleras para que las ocupara como canilleras. Ya estaba llorando… teníamos que ayudarla de alguna manera para que pudiera seguir. Ella nunca aflojó y eso es digno de admirar, porque Marlen nunca afloja y va hasta el final… La admiro».















