En una nueva edición de «La Divina Comida«, Pablo Mackenna recordó los días que pasó en la cárcel a raíz de un accidente que protagonizó. Debido a sus antecedentes se le decretó prisión preventiva como medida cautelar, lo que lo llevó a pasar un par de semanas en Santiago 1.
«Es bravo, no es chacota«, comenzó señalando el escritor sobre el centro penitenciario. Consultado sobre si tuvo medio, indicó que «pasan muchas cosas curiosas. Uno cree que cuando entra a una cárcel va a entrar así como a una pieza determinada con un número… No, tú entras a los leones. A mí me tocó llegar a una pieza en que era para dos, pero habían cinco. Yo estaba en el suelo, tirado en el suelo y con la cabeza al lado del excusado. Ya al tercer día conocí a alguien y me fui a otra pieza».
Mackenna explicó que «llegas a las tres de la mañana y tuve que tocar puerta y ver dónde me aguachaban. Uno entra a un microuniverso: tú cruzas una línea y tiene sus propias reglas, tiene sus propios jefes«.
«A ver, todo lo que ustedes han visto en el último tiempo en las noticias de Gendarmería, todo lo vi. O sea, los celulares que hacen redada y después te los venden ellos mismos, los pelotazos que vienen de afuera y los recogen los gendarmes… Es bien impactante. Y hay códigos, y uno de repente cree que está haciéndolo bien«, agregó.
«¡Pésima idea!»
Una anécdota en particular que recordó Pablo Mackenna sobre su estadía en la cárcel fue cuando en un patio pusieron una red y «jugaban una especie de pádel«, algo que él manejaba.
«(Dije) ‘Aquí me voy a lucir, la voy a llevar…’. ¡Pésima idea de lucirse, pues! Porque había un tipo que llevaba nueve meses siendo el número uno e iba ganando, y de repente llego yo haciéndome el lindo, y ¡cachetada! O sea, al segundo día… No sabí cómo perdí», comentó.














