En un nuevo capítulo del podcast de TVN «Mamá por Siempre», conducido por María Luisa Godoy, el animador Eduardo Fuentes abrió su corazón para relatar la difícil experiencia que vivió con la infertilidad, el inesperado camino que lo llevó a convertirse en padre y cómo la llegada de su hija Alma transformó para siempre su vida.
Durante años, Eduardo y su esposa Andrée Burgat intentaron ser padres sin éxito. Tras varios tratamientos fallidos, llegó a creer que la posibilidad ya estaba perdida. Yo había tirado la toalla definitivamente porque habíamos tratado… y ahí tengo este diagnóstico de infertilidad. Fue un mazazo cuando fui al médico, me hacen el examen, llevo los resultados y el doctor me dice mirando el papel, ni siquiera mirándome: ‘No, no vas a ser papá’. Yo le digo: ‘¿Me está diciendo que no voy a ser papá o que me va a costar ser papá?’. Me dice: ‘Bueno, te va a costar, pero en la práctica es lo mismo», recordó Fuentes.
Cuando ya se sentían derrotados, conocieron al doctor Pommer, quien les entregó una nueva luz de esperanza. ‘Mire doctor, esto es lo que hemos hecho en materia de infertilidad con tal profesional y en tal clínica’. Y él nos dice: ‘Haría lo mismo, son los mismos protocolos, no hay nada nuevo… salvo por una cosa’. Nos explica que acá lo único distinto es que en el proceso agregan una cosita, como una mochilita para que el huevito se afirme mejor. Y eso nos dio esperanza», dijo.
Y en paralelo, ocurrió un hecho casi providencial y determinante. «Un día me llama una niña y me dice: ‘Hola, yo te he visto en entrevistas, te agradezco porque acá en la clínica llega mucha gente… Y me dice ‘además acá quedan muestras tuyas. Hay una muestra tuya acá todavía congelada’. Entonces fui, me pasaron este tubo y me tomé una foto en el auto, le puse el cinturón de seguridad y se la mandé a mi mujer diciéndole: ‘Aquí voy con el niño’. Y esa fue la muestra de la que finalmente nació Alma», cuenta sobre el momento.
Cuando finalmente se concretó el embarazo y nació Alma, la vida de Eduardo cambió radicalmente: «Yo estuve en su parto, la tomé, corté su cordón umbilical, la limpié, estuve en ese primer instante antes de depositarla en el pecho a su mamá. Y ahora la veo grande, que me trata de manipular o que se ríe, que me hace bromas y digo: ‘Qué maravilla haber sido testigo de esto’. Ha sido lejos la década de más aprendizaje, de más cambios, de más sentir al ser humano de una manera distinta».

El gran dolor de Eduardo Fuentes
Uno de los pasajes más emotivos de la conversación fue cuando recordó a sus padres, quienes fallecieron antes de conocer a su hija. María Luisa le pregunta si le duele que su mamá no haya conocido a Alma, y el animador responde: «Es brutal. Mi mamá y mi papá. Me hubiera encantado (que hubieran conocido a Alma). Ambos eran muy guaguateros, a ambos les gustaban los niños. (…) Yo sé que mi papá, si bien nunca me lo dijo, pero a través de sus amigos sé que él siempre quiso que yo fuera papá y haber tenido un nieto o nieta… y no lo pudo ver. Entonces siempre tengo como esa espinita clavada».
«Mi mamá era muy alegre, era rápida, chispeante. (…) Me encantó mucho cuando llevé a Alma chiquitita a la casa de los tíos que criaron a mi mamá, y ellos me dijeron que se parecía a ella, que era igual. Fue una sensación tremenda, unas ganas de llorar, pero también de felicidad», recordó.
















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