Hace ya varios días que vimos la eliminación de Diego Venegas de «Mundos Opuestos 3» en pantalla. Su salida, tras perder frente a Samira, golpeó a varios en el encierro, sobre todo a Nacha, su pareja, y a los integrantes de su equipo.
El influencer conversó con Fotech.cl sobre el difícil regreso a la realidad tras dejar el encierro, donde estuvo varios meses. También abordó la relación con Michelson y cómo ha visto su participación en pantalla una vez que salió.
Diego no se privó de nada a la hora de conversar sobre su participación en «Mundos Opuestos 3». Incluso reveló con qué participantes aún mantiene comunicación fuera del encierro.
El difícil regreso a la realidad
¿Cómo ha sido tu regreso a la realidad? ¿Cómo has sentido la recepción de los fans del reality?
Mi vuelta a la realidad fue muy bonita, muy linda. La gente me tiene demasiado cariño. Se me hacía, antes de entrar al reality, yo hacía contenido fitness, que estaba un poquito quemado, y todos me relacionaban a un personaje de bienestar, de cuidado. Y la verdad es que no define a las personas que somos. Eso, dentro del reality, yo pude demostrar mi esencia. Quién realmente soy. Las personas me agarraron cariño por eso, por lo que yo entregaba al mundo. La recepción de la gente fue muy linda. Mucho cariño, mucho amor, y estoy agradecido por eso. Se me acercan, me piden fotos, me abrazan.
De repente me sorprende porque igual soy atento, doy besos, abrazos y me dicen… Como que les descoloca que sea así con ellos. De hecho, una vez me pasó que estaba en un evento y empiezo a hablar con los chicos de la barra. Me piden una foto, los abrazo, les tiro la talla y me dicen, de repente, como: «Oye, perdón por eso, eres muy lindo, muchas gracias». Yo como, ¿de qué me está hablando? Si somos personas. Me sorprende que tú esperes algo distinto de mí, jajaja.
Yo salí del reality, agarré el celular, se me había olvidado cómo usarlo, no entendía cómo funcionaba. Hace mucho tiempo que no veía una pantalla. Solamente sabía que quería ver a mi familia y cuando los vi, no me dio pena, me puse muy feliz. No me podía sacar la sonrisa de la cara. Las primeras noches que dormí en mi casa soñaba todos los días con el encierro. Era algo que no me podía sacar de la cabeza, me sentía como atrapado. Sentía que estaba viviendo una vida que no era la mía, que mi vida real no existía. Mi vida real era adentro de ese lugar. Tenía como una disonancia tremenda, sentía que me estaban grabando, miraba las esquinas de los dormitorios pensando que habían cámaras. Cuando hablaba con las personas, sentía que me mentían. Era raro, muy raro.
Fui a terapia y el psicólogo me decía que uno tiene una identidad antes de entrar y uno cuando entra genera otra identidad, en base a las personas con las que están adentro. Cuando sales es como si ambos Diegos intenten como pelear para ver cuál se queda. Es como un nuevo constructo de tu persona. Estuve así como un mes
La relación con Nacha
¿Qué opinó tu familia sobre tu nueva pareja?
Mi familia sobre la Nacha opinan que es una persona que puede tener ciertas salidas dentro del reality que, quizas, descolocaban a las personas. Pero que se entiende porque mi familia saben que no hago cosas al hacer, saben que tomo buenas decisiones. Que si yo decidí estar con ella es porque es una persona que valía la pena. En ese sentido, mi familia se dio el tiempo y el espacio de estudiar a Ignacia, de conocer su historia y las cosas que había vivido. Mi familia es súper empática y se dieron cuenta que es una chica que no lo ha pasado bien y que ha tenido que integrar herramientas para defenderse en la vida. Nada más que eso. Siempre me apoyaron.
A los seguidores del reality no le gusta mucho tu relación, ¿cómo tomas las críticas de las redes sociales?
Algo he visto. En nuestra relación nos critican por la diferencia de edad, por las cosas que ella ha hecho, a mí me ven como un joven que está limpio. Un ingenuo que cayó en las garras de la reina del infierno, jajaja. Nunca lo he sentido así, la gente puede pensar lo que quiera. Al principio las críticas me afectaban porque me daba el tiempo de cuestionarme si estaba haciendo las cosas bien. Pero me di cuenta que nadie sabía lo que nosotros teníamos y tampoco íbamos a salir a explicárselo al mundo. Lo que nosotros sentimos dentro de ese lugar, nadie más lo va a sentir. No tengo por qué explicarlo porque es mi vida y es lo que a mí me pone contento y me hace sentir feliz.
La mirada de Diego desde afuera de «Mundos Opuestos 3»
Al mirar el reality desde fuera, ¿te has arrepentido de alguna decisión o acción que hiciste adentro? Si es así, ¿cuál?
De algo que me arrepienta en específico fue en una competencia en la que me eché a todo el equipo en contra por dármela de consejero motivacional, mandé mi discurso de aliento y liderazgo cuando no me iba. Estaba nominado, entonces como que necesitaba ganar. Llevábamos una racha de derrotas y había visto el por qué mi equipo no funcionaba. Sentía que no éramos un equipo, que no nos escuchábamos. Intenté eso, intenté llevar una competencia en la que ganáramos y aún así no ganamos. Después de eso me mandé un discurso a todo el equipo y no tenía cara para dar ese discurso, porque había competido pésimo. Me pelié con Joche, con Erika, con Jota. Me tiré a todos encima.
Igual nos reímos al final. Pero si me preguntas, en ese momento debí haber empatizado y me dejé llevar por la emoción. Yo pensaba que lo estaba haciendo perfecto. Después le pedí perdón a mi equipo.
¿Has mantenido contacto con algunos de tus compañeros?
Sí, he visto a la Catita Olcay, mi madre televisiva. De hecho conocí a sus hijas, a mis hermanas, jajaja. Se supone que yo era el hijo que no tuvo porque tiene dos hijas, una de 22 años y la otra tiene 18, entonces soy como el de al medio. Conocí hasta el pololo de las hijas, me llevé muy bien con ellos. Por otro lado, salí con la Eskarcita, con la Chilota, al Roon también lo vi. Me he juntado harto con los del equipo Infinito.
















