A estas alturas, no hay sector ni persona que no haya vivido o sido testigo de alguna situación de inseguridad. Una realidad que ha afectado en mayor medida a barrios emblemáticos por su valor turístico, patrimonial y de entretención, y que ahora impactó en carne propia a Héctor Velis-Meza con una inesperada agresión.
En esa línea, el periodista, que hace 45 años vive en el barrio Lastarria, aseguró entrevistado por Mega, que es la primera vez que le ocurre una situación como la vivida recientemente.
En concreto, cerca de las 20:00 horas del pasado jueves, Velis-Meza fue violentamente agredido por un individuo sin mediar provocación alguna.
«Salí a dar una vuelta a la manzana y al llegar a la esquina de Victoria Subercaseaux con Padre Luis de Valdivia, de manera sorpresiva, un hombre, aparentemente el situación de calle y ebrio, se me fue encima. Me dio un golpe en el pecho y me gritó ‘abuelo concha e’ tu madre’», relató en el video que subió a su Instagram.
Luego de la experiencia, concluyó que «el miedo se instala y llega para quedarse».
Humillado a golpes
En conversación con el periodista Luis Ugalde, de Mega, el también escritor explicó que decidió realizar la denuncia en sus redes, particularmente por la cantidad de mayores de edad, como él, que vive en el sector.
En su caso, el agresor lo amenazó con golpearlo aun más. «Pero no siguió haciéndolo y, gritando insultos, se fue hacia (calle) Merced. Yo caminé en sentido contrario y enfilé hacia Lastarria para buscar un guardia. Y lo único que encontré fueron decenas de ambulantes y ningún vestigio de seguridad», detalló Héctor Velis-Meza en su relato subido a la plataforma.
En tanto, durante la conversación con el comunicador de la televisora de Bethia, el panelista de «Una Nueva Mañana» de Cooperativa, relató que, de lo vivido, hubo dos cosas que le molestaron de sobre manera, y que no se relacionan precisamente con el golpe sufrido. Para él, esa agresión, que no le causó daño físico, fue más que nada «la humillación de que te insulten y peguen», señaló.
Aquellas situaciones a las que hace referencia se relacionan con la inexistencia de guardias municipales en el sector y sí muchos vendedores callejeros.
«Se supone que a las 8 de la noche, cuando hay mucha gente en el barrio, debería haber seguridad. Es lo que se dice en el papel, pero no ocurre en la realidad. Al día siguiente, como a las 9:30 de la mañana, pasé por el lugar. Y (ahora) sí estaba la seguridad, pero cuando había muy pocas personas circulando y nada de ambulantes. (Estos últimos) Deben tener un departamento de marketing que les avisa cuándo deben estar ahí», reflexionó de manera sarcástica.
Que no cambie la vida
El académico agregó que un evento como el vivido deteriora aún más a un barrio que es un fuerte atractivo para la ciudad y los extranjeros. Indicó, asimismo, que la inseguridad se ha visto agravada con los «rucos» -especie de casuchas armadas por los homeless para vivir y protegerse del frío- que se han instalado en algunos sectores bajos del cerro Santa Lucía.
A su juicio, las rejas con las que se ha protegido el recinto no están instaladas desde el comienzo del cerro. Eso ha permitido la proliferación de estas improvisadas habitaciones. A ello suma la cantidad de vendedores ambulantes que, en vista de las inspecciones, se han ido moviendo hacia otras calles del barrio, complicando el comercio establecido del sector.
Con todo y ya pasado el susto, reconoció que, tras el posteo de su ingrata experiencia, recibió cerca de mil comentarios que, en su mayoría, coincidían con un consejo: que siguiera paseando por su barrio, tal vez con otro tipo de precauciones. Finalmente, que aquel mal momento no modifique su rutina ni su vida.
















