«Gracias por cambiarme la vida y darme uno de los años más increíbles», fue parte del mensaje que Danilo 21 publicó en su cuenta de Instagram. El creador de contenido cerró un 2025 exitoso, marcado por su salto desde las redes sociales a la televisión abierta.
Premios no le faltaron: se llevó un Cordillera y también un Copihue de Oro, consolidando un año que, para muchos influencers, sigue siendo un terreno difícil de alcanzar.
Del chisme digital al panel televisivo
Danilo 21 pasó de hacer reels comentando los «chismes» que marcan la agenda a convertirse en panelista de «Primer Plano». Además, reemplazó a Luis Sandoval en «Qué te lo Digo» y actualmente presta asesorías a Chilevisión en materias de contenido televisivo.
Su llegada a la pantalla chica no pasó inadvertida. Ha protagonizado diversos intercambios y polémicas con rostros como Daniela Aránguiz y Javier Fernández, demostrando que la exposición de televisión tiene un costo mucho más alto que el alcance digital.
La otra cara de la exposición
El influencer también se ha mostrado vulnerable. En más de una oportunidad ha dicho que pararse en un set de televisión es completamente distinto a grabar contenido para redes sociales. La masividad, la crítica directa y la opinión pública hacen que el impacto sea mucho mayor.
Y es ahí cuando surge la pregunta: ¿están realmente preparados los influencers para enfrentar la televisión y, muchas veces, la hostilidad de sus propios rostros? No son pocos los famosos que se molestan al verlos llegar, sobre todo cuando estos creadores han tenido que «echarlos al agua» o comentar sus polémicas con ironía desde sus plataformas digitales.
Dani 21 reconoce que enfrentar el hate tras sus apariciones en TV no ha sido fácil. Incluso Sergio Rojas recalcó que él seguía siendo un rostro de redes sociales, luego del alejamiento del «Que te lo Digo».
Danilo 21 no es el único que ha dado el salto. Hace algunos días se confirmó el ingreso de Diego Pánico a «Fiebre de Baile». El creador de contenido, con varios virales a su haber, se hizo conocido por su apoyo a Cony Capelli en el reality «Gran Hermano».
Sin embargo, su paso por televisión tampoco ha sido fácil. Protagonizó rencillas públicas y vivió un momento especialmente tenso cuando Vasco Moulian le pidió que se retirara del estudio del programa, luego de molestarse con sus intervenciones. El episodio terminó incluso con un ataque de llanto en pantalla.
La alianza con la TV
No cabe duda de que los códigos televisivos son distintos a los de las redes sociales. Aun así, ambas vitrinas han comenzado a trabajar juntas. «Fiebre de Baile» es un ejemplo claro: cada capítulo es cubierto por creadores de contenido, quienes además participan como panelistas invitados en «El Var«, analizando cada emisión.
El problema aparece cuando esos mismos influencers, acostumbrados a hablar con total libertad en sus plataformas, deben ajustarse a líneas editoriales, enfrentar cuestionamientos en vivo o quedar en el centro de la polémica.
Seguramente seguirán apareciendo nuevos rostros provenientes de las redes sociales, capaces de cautivar con su estilo y su forma de contar historias. Pero si quieren llegar a la televisión, deberán estar dispuestos —como muchos dicen— a «tener cuero de chancho».
En la TV, los dichos no pasan desapercibidos. Se amplifican, se analizan y generan consecuencias. Las reglas del juego son distintas y aceptarlas es parte del desafío.
La pregunta queda abierta: cuando los rostros de los que alguna vez hablaron los interpelen, ¿estarán preparados para dar la cara?
















