En los últimos días se confirmó el divorcio de Daniela Aránguiz con Jorge Valdivia, trámite que puso punto final a una de las relaciones más mediáticas y polémicas del espectáculo chileno. Según dio a conocer La Hora, ambos se reunieron en un tribunal de familia del sector oriente de la Región Metropolitana, donde firmaron la semana pasada, mientras que este martes lo hicieron los testigos.
Sin embargo, la ex «Mekano» abordó el tema el pasado miércoles en «Sígueme«, donde previo a la emisión del programa le hizo el anuncio a sus compañeros. Además, explicó que quiso hacer pública la noticia debido a que «varios portales me han preguntado» porque los periodistas «saben todo».
«Sí, nosotros con Jorge ya cerramos un ciclo. Vamos a cumplir cuatro años separados. Fue como una montaña rusa: pasamos del odio a apoyarnos, a estar ahí. Ahora lo único que quiero, para el reto de nuestras vidas, es que seamos unos buenos papás. y yo creo que teníamos que cerrar un ciclo», dijo en el programa de farándula de TV+.
«Uno tiene que cumplir ciclos»
Daniela Aránguiz sostuvo que con Jorge Valdivia decidieron firmar el divorcio para llegar a un punto en que él pueda «administrar sus cosas, yo administrar las mías y separar las aguas. Pero siempre al final vamos a tener ese cariño. Vamos a ser familia siempre y le deseo lo mejor, que en el futuro tenga una vida bonita«.
Por último, la panelista de «Sígueme» aseveró en la víspera de Año Nuevo que «creo que uno tiene que cumplir ciclos». Además, indicó que si bien bromeó mucho «con esto de que nunca me voy a divorciar», que al final «esas cosas son chacotas». Además, «pasó mucho tiempo, mucha agüita bajo el puente» desde que se separaron oficialmente, que ya era el momento.
Consulta respecto a las emociones que sintió al firmar el documento, Aránguiz afirmó que «yo creo que las mujeres deben llorar porque, obviamente, es un fracaso. Una separación de un matrimonio siempre va a ser un fracaso. Pero a mí no. Firmé muy tranquila, muy decidida y muy feliz de que por fin apaciguamos las aguas, que hay paz, que ya no nos odiamos».
En ese sentido, descartó haber sentido tristeza. «Yo creo que era algo que me pesaba mucho, sobre todo en la relación que tengo ahora. Estar casada legalmente igual es un tema. Es rico sentirse 100% libre», dijo.
















