Cultura en TV: se puede, pero hay que saber mostrarla

«Me da vergüenza que TVN gaste 2 horas de programación hablando de duendes». Esta lapidaria declaración del astrónomo, Premio Nacional de Ciencias y flamante Rockstar de la divulgación científica José Maza ha puesto nuevamente en cuestionamiento los libretos y líneas editoriales de los matinales. No es primera vez que esto sucede, y anteriormente ha sido por temas mucho menos anecdóticos que el de los duendes o el constante culto a la autorreferencia en el que suelen caer. En los matinales se han tratado de forma sumamente torpe, imprudente y sensacionalista casos gravísimos de crónica roja como los homicidios de Nibaldo Villegas y Fernanda Maciel y el atentado a Nabila Rifo, llegándose en este último caso al despido del Director de “Bienvenidos” por el pésimo manejo del tema; sumemos el caso del Doctor Ricardo Soto, quien fue sacado del mismo programa después de promover las “bondades terapéuticas” del clorito de sodio o MMS (Solución Mineral Milagrosa).

Los matinales son en la actualidad los puntales de la programación de los canales. Desde la época de oro de “Sábados Gigantes” no habían programas con tanta duración en pantalla: ¡¡Hasta 5 horas!!…..las que tienen que rellenar con lo que les permita subir el rating. Hasta ahora, temas como los duendes, la crónica roja, diversos tópicos de pseudociencias (antivacunas, terraplanismo, etc) y hasta la farándula resultan mucho más rentables en términos de sintonía que hablar de temas más “educativos” o “edificantes”. En cierto modo resulta esperable, pues por lo general la gente que se podría interesar en esos temas está trabajando a esa hora. El público de los matinales (el que es medido por el People Meter) está compuesto principalmente por jubilados, dueñas de casa, cesantes y asesoras del hogar.

Sin embargo, en estos últimos años se han vistos destellos de que se pueden tocar temas más “nutritivos” en los matinales. Invitados como el propio José Maza hablando de ciencias y Jorge Baradit de historia lograron concitar atención y sintonía. Otro notable ejemplo es el hasta ahora exitoso experimento del “Matinal Cultural” que protagoniza la dupla de “City Tour” Federico Sánchez-Marcelo Comparini en el “Bienvenidos”.

Eso de que “la cultura no vende en TV” es un mito que fue destruido por Francisco Saavedra y “Lugares que Hablan”. El bueno de “Pancho” logró algo que hace años atrás se habría considerado utópico: derrotar en rating y sacar de los días sábado a “Morandé con Compañía” con un programa cultural. “Chile Secreto”, la versión televisiva de la saga literaria de Jorge Baradit, logró buenos resultados de sintonía. La cultura, si es mostrada en un formato audiovisual entretenido y atractivo, puede vender tanto o incluso más que los contenidos superficiales. “Mentiras Verdaderas” nos ha regalado verdaderas “perlas” de divulgación cultural como las sesiones del Doctor File, o las entrevistas al historiador Guillermo Parvex y al director de orquesta chileno Paolo Bortolameolli.

Hay que sacarse la idea de que, para que un programa merezca el apelativo de “cultural”, tiene que ser una cátedra académica llevada a la pantalla, o un documental sumamente denso, o tiene que ser conducido por un intelectual o académico sumamente formal, con “cara de culo” y que se vanagloria de “hablar en difícil”. Los medios masivos como la TV, y mucho menos la abierta, no es un aula universitaria, y no se presta bien para los “caldos de cabeza”. Espacios de ese tipo, como “La Belleza de Pensar” o “Una Belleza Nueva”, pueden existir, pero limitados a un nicho específico. La divulgación cultural en medios masivos obliga a ciertas concesiones: simplificar los contenidos de manera de que puedan ser entendidos por “la señora que está en la casa”, apelar a lo lúdico, al humor y a la empatía y, en especial, tener difusores que, además de ser expertos en su especialidad, tengan notables capacidades comunicacionales. Conscientemente o no, José Maza, Gabriel León, Federico Sánchez, Paolo Bortolameolli, Marcelo Lagos y otros han entendido esto. Lo entendió Jorge Dahm cuando en “Creaciones”, en los 80, hablaba de los Grandes Compositores haciendo caricaturas y dibujando al ratón “Roscapumpa”. Lo entienden excelentes youtubers de divulgación cultural en español como Quantum Fracture, C de Ciencia, Jaime Altozano, Alvinsch, La Gata de Schrödinger, Antonio García Villarán, Ter, el Monitor Fantasma·y otros que no temen mezclar temas densos y sumamente especializados con humor, referencias a la cultura pop y notable usos de recursos audiovisuales. Lo entienden los exponentes de la pseudociencia, muchos de ellos excelentes comunicadores como Juan Andrés Salfate. Lo entiende Cristián Contreras Radovic, Doctor File, periodista con formación de alta cultura (es Doctor en Filosofía de las Ciencias, y en su tesis doctoral se atrevió a abordar el concepto de “vacuidad”, uno de los temas más peliagudos de la filosofía budista), que cada Viernes en “Mentiras Verdaderas” dicta verdaderas clases magistrales de diversos temas, algunos claramente “culturales” y otros ligados a las conspiraciones y la pseudociencia. Cabe recordar que el Doctor File terminó desplazando nada menos que a los “Viernes Sin Censura”.

Por supuesto que sería deseable difundir contenidos culturales o al menos edificantes en los matinales, y en general en la TV abierta. Pero no se pueden imponer ni meter a la fuerza. Para que la cultura llegue a los matinales, hay que transformarla en un producto mediático atractivo, que pueda interesar a la gente de la misma manera que lo hacen los duendes, la farándula o la crónica roja y que pueda atraer sintonía como ellos. No solamente se puede, sino que existen ejemplos claros de que funciona.