Felipe Parra fue el invitado en un nuevo capítulo de «Mari con Edu», donde repasó su exitoso paso por el Festival del Huaso de Olmué y sorprendió al revelar qué hizo con el dinero que ganó tras su aplaudida presentación en el Patagual.
Lejos de quedarse con una gran ganancia económica, el comediante aseguró, en el quinto capítulo de esta nueva temporada, que decidió reinvertir prácticamente todo en el mismo espectáculo, para que el público tuviera la mejor experiencia posible.
«De hecho, yo me quedé con 47 lucas, 47 lucas. Eso fue lo que me quedé», confesó entre risas.
Según explicó, la decisión fue completamente consciente porque su prioridad era ofrecer una rutina de alto nivel.
«Quisimos hacerlo así porque había hartas personas que para que saliera bien tenían que estar», relató. «Yo me preocupé incluso que la gente que estaba en el Patagual, que estaba al final, pudiera ver esos gestos de los personajes que tení que ver de cerca: la lengua de Julio César o los ojos blancos de Pablo Chill-E», agregó el imitador.
Para Parra, Olmué representaba mucho más que una presentación exitosa. Era un sueño que había perseguido durante años y que estaba directamente relacionado con una batalla personal que pocos conocían.
«Siempre que me preguntaban decía que Olmué es el escenario al que yo más aspiro a estar. Todos dicen Viña, pero uno sabe que si logras estar en Olmué, es muy probable que estés en Viña también. Es como una consecuencia», aseguró.
Y enfatizó que «Olmué, siento que es un festival para el que yo trabajé».

El pánico escénico de Felipe Parra
Además, Felipe Parra imitó en el set a Julio César, Pablo Chill-E, Sammis Reyes, Junior Playboy, Alejandro Guillier entre otros, sin embargo, el humorista recordó que, pese a imitar personajes desde niño, durante gran parte de su vida sufrió un intenso pánico escénico. «Yo antes tenía pánico escénico, no me gustaba la exposición», reveló.
«Llevo imitando desde los 9 años, tengo 30. Recién hace 3 años atrás me paré en un escenario. Nunca diserté en el colegio», afirmó.
Por eso, cada vez que vuelve a ver su rutina en el Patagual no queda indifirente. «Cuando veo la rutina me emociono, porque conozco obviamente mi historia y lo difícil que fue para mí pararme en un escenario», confesó.

















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