En este séptimo capítulo de «Sin Guion» conversamos con la querida actriz Coca Guazzini. Con una trayectoria inigualable en la época de oro de las teleseries chilenas, Coca analiza el estado actual de la ficción, nos adelanta su debut en el formato vertical con «Mira de quién te burlaste» (estreno el martes 28 de julio como Bianca del Pino por las plataformas de Canal 13) y desclasifica momentos históricos de su carrera.
La dolorosa caída de TVN: Coca recuerda el quiebre que significó la partida de María Eugenia «Quena» Rencoret del canal estatal: «Fue un periodo duro, complejo, triste… Con la partida de la Quena se desarmó todo el área dramática». Además, confiesa lo que siente hoy al visitar el canal: «Ir hoy a TVN es súper triste, mejor no ir para allá».
La falta de atrevimiento en los guiones actuales: La actriz hace un análisis crítico de cómo se construye la ficción hoy en día en comparación a clásicos como «Sucupira» o «Tic Tac»: «Creo que antes había más atrevimiento al momento de construir un personaje. El país ha cambiado, el mundo ha cambiado, no somos el mismo país de la época de oro de las teleseries».
El protagónico que rechazó: Revela por primera vez las razones detrás de un gran «no» en su carrera cuando le ofrecieron liderar un importante proyecto: «Se me ofreció protagonizar ‘La Baronesa’… qué terrible tener que elegir entre dos amores».
El miedo al Alzheimer en la actuación: Tras su aplaudido paso por «Como la vida misma», reflexiona sobre la crudeza de esta enfermedad y el temor que genera en su rubro: «Es un tremendo tema, nos da mucho miedo, en especial a los actores. Imagínate perder la memoria». Además, desclasifica que al principio Héctor «Tito» Noguera no quería realizar su personaje en la teleserie.
Crítica a los roles para mujeres mayores: Coca alza la voz por la falta de profundidad en los personajes de la tercera edad: «Los personajes mayores es como que estuviéramos hechos para ser la abuelita». Revela que su personaje en «Como la vida misma» originalmente «no era nada», pero exigió cambios para que le dieran «carne» al papel.















