Calle 7… Una Calle sin Salida…

2009-02-17_calle7

No era tarea fácil encontrar un reemplazo para “Rojo” en TVN. Aún cuando el programa evidenciaba un desgaste arrastrado desde hace mucho tiempo, había dejado la vara muy alta en lo que a programas juveniles vespertinos se refiere. En un horario en que normalmente se mostraba sólo entretención liviana, Rojo quiso aportar algo más que eso y consiguió el éxito. Pero “Calle 7“, definitivamente, está lejos de lograrlo.

¿Por qué esta breve introducción? Porque seguramente que para todos los que vimos Rojo, Calle 7 nos parece muy poca cosa, aún cuando no sea un programa del todo malo y tenga buenos animadores. Es como estar acostumbrado a comer camarones y que, de un día para otro, te los cambien por almejas.

En ese sentido, la principal falla de Calle 7 es que le falta una premisa, un hilo conductor, algo que afirme el programa. Si hasta definir el formato resulta complicado. Okey, es un programa de entretenimiento, un misceláneo, pero hasta ahí llegamos. Rojo tenía una premisa muy clara: doce cantantes y doce bailarines compitiendo por ser el mejor. Por su parte, Yingo, aunque es un programa bastante liviano, también tenía una premisa firme: los modeláis versus los populáis, o dicho de otra forma, la confrontación de los jóvenes de Plaza Italia para arriba, con los de Plaza Italia para abajo. Y le tomó tiempo, pero funcionó y se hizo popular. De ahí que Rojo y Yingo hayan derivado en otras cosas, es harina de otro costal, pero la premisa ayuda a que el espectador que sintoniza el programa, sabe con lo que se va a encontrar. ¿Y qué nos ofrece Calle 7? ¿”Nadie nos para”? Eso no nos dice mucho.

A pesar de todo, debo reconocer que yo fui uno de los pocos que le tenía fe a Calle 7… Ya no… La verdad es que ha pasado un buen tiempo y no se han visto alzas significativas en la sintonía. Pero especialmente en los últimos días, he notado que el programa está cayendo en un error garrafal, que es imitar muchas cosas de Yingo, por ejemplo, con lo de la competencia por equipos. En la televisión, siempre se puede copiar, pero si vas a hacerlo, tu copia debe ser superior a lo que online casino ofrece la competencia. Y en eso, Calle 7 nunca podrá superar a Yingo, básicamente porque éste último está a cargo de Álex Hernández; un tipo al que uno le puede criticar todo lo criticable, pero que no se puede desconocer que sólo él sabe transformar cosas banales en rating al por mayor, crear cahüines donde no los hay, y mover las cámaras al ritmo de las canciones del momento. Y en ese casino online tipo de entretención light, prácticamente no tiene competencia.

Algo parecido pasa cuando Calle 7 intenta armar historias con su propio team, pero todo parece forzado y poco creíble. Primero porque Martín Cárcamo y Karen Doggenweiler no tienen la chispa que tenían online slots el Rafa y Davagnino para hacer media hora de programa con un cahüín barato, sino que también porque al team de Calle 7, en general, con suerte los conoce su familia, y mientras no los conozca el público, a nadie le va a importar lo que les pase. Tampoco funcionan los bailes en el programa, porque los chicos no son bailarines, y lo que es peor, se nota en pantalla. Recordamos el primer musical que se hizo, uno de Madonna, que era algo así como un baile en un carrete a las 5 de la mañana (con sacada de cresta de uno de los bailarines incluída).

Lo de los concursos en la calle, no funciona. Es algo que está demasiado trillado por todo tipo de programas matinales y vespertinos. Además, ¿por qué la excusa de “le pagamos sus deudas” si a fin de cuentas el concurso regala plata y no el pago de la deuda que los participantes tengan? Finalmente, quizás lo que más podemos destacar son los trucos de Rick Hegen y los experimentos de Robbie Barrera, que con cosas muy simples logran entretener, pero en estos últimos días poco se les ha visto.

¿Soluciones para Calle 7? Tarea difícil para un programa que no tiene premisa. Todo lo que se pueda hacer serían como parches que no solucionarían el fondo, que es que el programa, hoy por hoy, parece no tener rumbo, o de tenerlo, parece ser muy parecido al de la competencia. Todo lo que se hace en Calle 7 es como arroz graneado, pero nunca hemos tenido plato de fondo. Comienzo a pensar que quizás lo mejor que podría hacer TVN es sacarlo de pantalla y proponer algo mejor, en vez de seguir perdiendo plata, porque el programa partió con 7 puntos y ahora con suerte supera los 4. Si bien es cierto que Rojo partió con bajo rating, su tendencia siempre fue al alza y no a la baja, como sucede en este caso.

Es de esperar que TVN no desaproveche nuevamente la oportunidad de posicionar un buen programa en el horario vespertino, ya que ese bloque es uno de los pilares fundamentales para cualquier grilla programática, siendo algo así como la locomotora que comienza a arrastrar audiencia para entregársela a la teleserie y, posteriormente, al noticiero y al horario prime. Hoy el panorama en ese horario es confuso: ninguno de los programas tiene un liderazgo claro. Ésa es una situación que se da, o cuando todas las ofertas de los canales son muy buenas, o cuando son todas muy malas. Adivinen cuál es este caso.

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