Durante la jornada matutina de este viernes 12 de junio, como es la costumbre, el equipo de “Contigo en la Mañana” estuvo presente en una fiscalización vehicular, esta vez en Quilicura. En la ocasión, el matinal de Chilevisión se encontró con un curioso y esperanzador emprendimiento que terminó emocionando hasta las lágrimas a Andrea Arístegui.
Daniela Muñoz se encontró con un automóvil que le llamó la atención, porque tenía la figura de un perrito en su techo. Al conversar con la conductora, el programa se enteró que se trataba de una funeraria animal que brinda servicios de apoyo a las familias cuando un animalito muere.
En conversación con la joven, tanto Eduardo de la Iglesia como Andrea Arístegui aplaudieron la iniciativa, sin embargo, hubo un momento en que la conductora de “Contigo en la Mañana” se quebró con algunas lágrimas. Y es que como el servicio que ofrece el emprendimiento guarda una íntima relación con el proceso y el acompañamiento, la periodista se sinceró.
Andrea Arístegui se emocionó hasta las lágrimas
Y es que Arístegui confesó que el año pasado tuvo que vivir la pérdida de su querida mascota. De inmediato, al comentarlo, se le quebró la voz y confesó sentirse afectada. Ante la invitación de su colega a compartir la historia, la comunicadora tomó un respiro y accedió a relatar que se trató de una gatita que su familia quería mucho.
“Estaba muy enferma, comenzó con problemas a los riñones. Hubo un momento en que hubo que tomar la decision de dormirla y mis hijas, muy valientemente, con todo el dolor del alma, tomaron esa decision”, narró, con visible emoción. De esta manera, precisó que con el padre decidieron apoyar a las chicas, pero que la situación fue fuerte.
“Las acompañamos en eso y ahí tu no sabes qué hacer. Porque te dicen ‘ya, aquí esta el gatito’. Pero, ¿cómo lo despedimos? Y es super dificil pensar en esos momentos, saber qué hacer. Es bonito que alguien te apoye en ese proceso de armar ese ritual, porque no tienes cabeza para pensar en hacer una despedida bonita”, concluyó Andrea Arístegui entre lágrimas.















