Raro tributo a Selena Quintanilla. Juanes transformado en un crack. Asskha Sumatra se desata y desata la furia del Monstruo. Ke Personajes lo calma a punta de cumbia villera.
Obertura.
Al final, Quintanilla estuvo en el Festival, pero no María José. Le hicieron un tributo a la fallecida Selena Quintanilla. Nunca imaginé a Verónica Villarroel cantando «Como Me Duele», uno de los éxitos de la Reina del Tex-Mex. Con todo respeto a Selena, nunca actuó en Viña ni fue artísticamente relevante en el Cono Sur. Lo más lógico era homenajear a los recién fallecidos Willie Colón y Tommy Rey, que por último actuaron en Viña. Quizás fue un guiño a México.
Animadores.
Karen, como siempre luciéndose con su vestido y su simpatía. Rafa en lo suyo, y Fernando Godoy correcto como presentador, aunque no puede evitar resucitar a Nacho Larraín y su performance discotequera. A Karen y Rafa les tocó pagar los platos rotos por el abrupto cierre de Asshka Sumatra. Entiendo que la hayan querido sacar porque se había pasado de pueblos o algo así, pero creo que había mejores maneras de resolver la situación. Recibieron otra dosis de hate al intentar entregarles las Gaviotas antes de tiempo a Ké Personajes.
Juanes.
El cantautor colombiano es un todo un clásico a estas alturas, un jugador potente de la industria musical de habla hispana. Un artista ecléctico, en el cual confluyen rock, heavy metal y ritmos latinos en un exquisito sincretismo musical. Banda genial y una batería de éxitos memorables. Momentazo la aparición de Mon Laferte para hacer dúo en «Fotografía». Otro acierto fue el guiño a «Loca» de Chico Trujillo entre medio de «La Camisa Negra», que nos permitió ver ese cross-over inverosímil de Verónica Villarroel vacilando con el «Pelao» Rodrigo. Juanes tiene que grabarla. Le calza perfecta al colombiano. Doble Gaviota en su mejor show por masacre en Viña.
Asskha Sumathra.
Entró al ritmo de «Fue Difícil» de María José Quintanilla. Tal como anunció en la previa, no le bajó octanaje a su rutina. Mostró lo mismo que en sus shows habituales. No se guardó ni se privó de nada. Desinhibida total, jugando al filo del reglamento. Sin pelos ni nada en la lengua. Logró lo que no pudo Jani Dueñas en 2019: transformar la Quinta Vergara en un bar. A ratos se notó dispersa, muy Felipe Avello. No tengo claro si se le olvidó parte de la rutina o es parte de su show. Sea como sea, hizo gala de un notable oficio y una capacidad de improvisación para salir de los baches y mantener el show por todo lo alto. El abrupto final de su show, con entrega de premios forzada, corte de micrófono y negación del «bis», marcó la primera polémica de este año. Todos sabíamos, al menos desde «Coliseo», los puntos que calzaba Asshka, y la dejaron hacer los 50 minutos pactados. Aquí faltó manejo de parte de la dirección del evento. Esto pudo y debió manejarse de manera más suave y discreta. Lo que se hizo recordó el mítico incidente de Hermógenes Conache en 1984, algo muy delicado tratándose de un transformista y ad portas del cambio de mando. Los animadores, como en otras oportunidades, pagaron los platos rotos.
Ke Personajes.
Confirmaron en este show lo que mostraron en Olmué 2025: cumbia villera de primer nivel, con una de las mejores voces del género. Partieron recibiendo la resaca del abrupto final de Asskha, pero supieron darle vuelta con profesionalismo. Los animadores trataron de apurar la entrega de los premios, lo que causó el rechazo de un monstruo apestado. Sorprendieron con el cover de «My Immortal» de Evanescence. Con todo, se ganaron en muy buena lid sus dos gaviotas. Fue un acierto no invitar a Américo. Hasta antes de quiebre con Yamila Reyna, la presencia del ariqueño era deseable y hasta obvia. Ahora, con Américo cargando el infame cartel de «maltratador», dando jugo por todo Chile y transformado en un «palito con caca», su presencia habría sido contraproducente y terminado de envenenar un ambiente ya emocionalmente contaminado.














