Mon Laferte se consagró como leyenda, Piare con P se transformó en la heredera de la Cuatro Dientes, y Yandel vistió de etiqueta al reggaetón.
Animadores.
Pasada la tormenta de la jornada anterior, Karen y Rafa se posicionaron de nuevo. Notable manejo del momento histórico con Mon Laferte. Me gustó ver al Tío Conductor interactuando amigablemente con Monserrat Bustamante después de años de desencuentros.
Mon Laferte.
¿Qué se puede decir? Vimos su mejor show en el Festival. Si ya lo del 2017 y 2020 estuvo muy por sobre la media, lo de 2026 fue simplemente excepcional. Mon definitivamente juega en otra liga, con una puesta en escena cargada de arte y buen gusto, con una banda excepcional y con la novedad de un ballet que le acompañaba en verdaderas performances artísticas. El look Amy Winehouse del 2017 dio paso al look Marilyn Monroe actual, y a estas alturas ya vivió y logró más y mejor que ambas divas. Del uso de autotune como recurso artístico a lo Rosalía pasamos a una exquisita versión acústica de «Pa Donde Se Fue» con Akrilla y Javiera Electra.
Mon tiene repertorio suficiente para hacer dos noches de puros hitazos sin repetir ninguna canción. «Tu Falta de Querer» y «Veracruz» son clases magistrales sobre cómo transmutar el dolor en arte sublime. Por temas de agenda, Juanes no pudo devolverle la gentileza y aparecer cantando «Amárrame», lo que habría sido genial, pero no se echó de menos. La Edith Piaff de Gómez Carreño demostró porqué es, por demolición, la mejor de Chile, y una artista de clase mundial. Si no tiene más Grammys, es única y exclusivamente porque le tocó coincidir con fenómenos como «Despacito», Bad Bunny, Rosalía, Jorge Drexler y Natalia Lafourcade. Merecida triple gaviota. Que le hagan un espacio en el altar de los grandes de la música chilena.
El dilema de la Gaviota de Platino.
De partida, me alegra que se hayan ahorrado la performance efectista del año pasado con Myriam Hernández. Le venían pidiendo la Gaviota de Platino a Mon desde el mismísimo 2017, pero aún no tenía trayectoria suficiente. Para este año el problema era la exigencia de los 30 años de carrera, que aún no se cumplía si se contaba desde su debut en «Rojo». Para desbloquear el requisito, le contaron desde que entró al Conservatorio Izidor Handler a los 10 años de edad. Resuelto este punto, el premio era más que merecido, y la entrega no pudo ser más emotiva. El dilema generado por Mon fue bien resuelto.
Estoy de acuerdo con que la Gaviota de Platino sea un premio excepcional, dado bajo condiciones particulares. Si se entregara a pedido del público, se terminaría chacreando como pasó con las Antorchas y las Gaviotas. Hay un montón de artistas que cumplen de sobra los requisitos para este galardón especial: Coco Legrand, Gloria Benavides, Fernando Ubiergo, Chayanne, Yuri, Raphael, Juan Luis Guerra, Ricardo Arjona. Marc Anthony. Marco Antonio Solís, y un caso especialmente emblemático, porque marcó el evento en los años 70 y 80: José Luis «El Puma» Rodríguez.
Piare Con P.
Rápida, ritmo ágil, con chispeza y picardía. Es como la nieta millenial o versión actualizada de la Cuatro Dientes. De alguna manera tomó la posta del recordado personaje de Gloria Benavides, con un tono, lenguaje y desparpajo que la voz de « La Gotita» no se habría permitido en su momento, y sin necesitar un «Anthony» o un Don Francisco que le sirviera de bandejero. Un show entretenido y agradable de principio a fin, con harta anécdota entretenida y dinámicas muy bien logradas, con un público cautivo y fascinado. Es un show woman consumada, sabe manejar masas y además canta y baila muy bien. Se ganó con honores la Doble Gaviota.
Yandel (Sinfónico).
Contra todo pronóstico, el experimento de vestir al reggaetón «old school» con trajes de orquesta sinfónica funcionó plenamente. El «perreo hasta abajo con frac» terminó siendo una combinación muy interesante. Por suerte se cumplió lo que dijo Jorge Drexler: el reggaetón necesitaba que los grandes músicos metieran mano en él. Entraron Rosalía y otros que le subieron el nivel, los cantantes urbanos acusaron recibo, abrieron su mente y le dieron más complejidad a su música. Esto habla de evolución, crecimiento y audacia artística. Por algo el género urbano sigue vigente, se extendió por todo el mundo y no parece tener límite, y eso hay que reconocerlo. Incluyó como invitados a su hermano Gaduel, a su hijo Soür Beat y al omnipresente Kidd Voodoo. Merecida Doble Gaviota.














