El Festival de Viña 1982 ha sido considerado como una de las mejores ediciones de la historia gracias a la presencia de Franco Simone, Raphael, Raffaella Carrà y Migue Bosé, entre otros artistas internacionales de talla mundial. A ellos también se sumó la presencia de unos jóvenes integrantes de la banda británica «The Police».
Considerada una de las más importantes del planeta, la agrupación marcó una diferencia en relación a las otras versiones del certamen. Sting, Andy Summers y Stewart Copeland, vocalista y bajo, guitarra y batería respectivamente, estuvieron arriba del escenario durante dos noches.
Un hito, además, impensado para Chile, en una época cuando ninguna banda importante se aparecía por el país.
Sin embargo, también fue una visita accidentada. En el contexto de una dictadura y de una sociedad mucho más conservadora que la actual, los tres músicos de la banda fueron muy criticados por sus actitudes tanto fuera como sobre el escenario.
Tiempo de pedir perdón
Antes de destacar la calidad del show, la prensa de la época se concentró en, por ejemplo, condenar los escupitajos que lanzó Stewart Copeland, en plena actuación.
Hoy, cinco décadas después, el baterista, ya de 73 años de edad, hizo un mea culpa respecto a la conducta del trio. «Lo recuerdo todo muy vívidamente», admitió el baterista en entrevista con La Tercera.
En la oportunidad conversó de las tensiones que llevaron a la disolución del grupo en 1983 y su conversión en un respetado compositor de bandas sonoras para directores como Francis Ford Coppola. Pero también del proyecto Police Deranged for Orchestra, que lo traerá de vuelta a Chile para una presentación el próximo 15 de diciembre en el Teatro Municipal de Santiago. En ese contexto, interpretará en formato orquestal -con él en las baquetas- parte del catálogo de la formación junto a 28 músicos y tres cantantes femeninas.
Rockeros que no pensaban
La entrevista, por supuesto, no dejó de lado los hechos ocurridos durante ese verano viñamarino de 1982.
Durante la visita, «The Police» tuvo un encuentro con los periodistas que cubrían el festival, ocasión en que los músicos destrozaron unas banderas y se molestaron cuando les preguntaron por qué usaban aros. Ya en la Quinta Vergara, Summers le dio un rodillazo a María Olga Fernández, la animadora de aquella edición.
Ocurrió en la conferencia de prensa que dieron en el aeropuerto. «Cuando llegamos después de un largo vuelo, quién sabe de dónde, entramos y había tres banderas: la estadounidense, la británica y la chilena. Y con nuestra actitud punk rock, las destrozamos todas», recordó Copeland.
«Estaba bien para la bandera estadounidense y la inglesa, pero no para la chilena, que no merecía ser maltratada ni que le faltáramos el respeto», prosiguió. «Ese fue nuestro error, y me disculpo 40 años después por esa estupidez que hicimos en Viña. Eso molestó a la gente, y ahora entiendo por qué», agregó.
Luego, a modo de reflexión, señaló: «Éramos simplemente rockeros sin pensar y ese fue un error que cometimos».
Más pasos en falso
Además de aquel, otro incidente involucró a una artista chilena. «Antes de nuestro concierto había una cantante femenina que era muy buena y se decía tras bambalinas que tenía un fuerte resfriado. Entonces Sting pidió un micrófono diferente, ya sabes que cuando un cantante canta lo babea por todas partes. Entonces esta petición de que se desinfectara el micrófono o que usara uno diferente, se convirtió en un insulto gigantesco para la niña mimada de la música pop chilena. Y la gente se molestó por eso. Una vez más, fue nuestro error», señaló.
Igualmente, rememoró un gesto que según Copeland, ofendió a la parte de la elite nacional.
«Durante el concierto pudimos ver que en las primeras filas estaban todos los ricos y poderosos de la sociedad chilena. Sting miró por encima de sus cabezas y les dijo a los de atrás: ‘pasen, pasen, pasen’. A los de adelante no les gustó eso, así que, una vez más, cometimos otro paso en falso», relató el ex baterista de «The Police».
Con todo, el legendario percusionista sentencia que «fue un gran concierto» y añade que cuando se produjo la breve reunificación del grupo en 2007 y volvieron al país, se dieron cuenta de que era un entorno completamente distinto.
«La primera vez, en 1982, Chile era un país muy diferente y se notaba en las calles. Teníamos a alguien con nosotros todo el tiempo para asegurarnos de no hacer nada que amenazara a la junta de gobierno, y cometimos algunos errores», expresó Stewart Copeland.
















