A propósito del Billboard y Enrique Iglesias: Ser el mejor, ser exitoso y saber gestionar una carrera artística

“¡¡Me estaí web…!!” Ésa fue la exclamación de muchos el 19 de octubre pasado al enterarse que la revista especializada de música estadounidense, Billboard, eligió a Enrique Iglesias como “el mejor artista latino de todos los tiempos”, logro por el cual recibió un galardón especial en la ceremonia de los 2020 Billboard Latin Music Awards. 

El esposo de Ana Kournikova superó a artistas de la talla de Luis Miguel, Selena Quintanilla, Marc Anthony, Juan Gabriel, Shakira, Chayanne, Gloria Estefan, Juan Luis Guerra y Luis Fonsi, que lograron entrar en el top 50 del citado ranking; y dejando fuera a otros que ni siquiera alcanzaron a estar en la lista, tanto actuales como Mon Laferte, Rosalía, Natalia Lafourcade, Jorge Drexler y Calle 13 y otros clásicos como Raphael, Camilo Sesto, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Nino Bravo, Lucho Gatica, Sandro y su propio padre Julio Iglesias.

La sorpresa viene del poco aprecio que se tiene por el talento artístico de Enrique Iglesias. Para muchos es el arquetipo del artista fabricado de principio a fin como producto de marketing, con limitadas cualidades vocales (solamente recordar este video), dependiente del playback y del autotune, y con recordados episodios desafortunados como el lanzamiento de gaviotas a la platea durante su show del Festival de Viña del 2000. Muchos creemos que existen decenas de cantantes de habla hispana con mayores méritos para aspirar a ser “el mejor de todos los tiempos”. Para un calificativo de ese tamaño se necesita mucho más que hits musicales, reproducciones en YouTube y Spotify o discos vendidos. Tienen que considerarse aspectos como: trascendencia, calidad artística, aporte musical, influencia en otros artistas, aporte a la sociedad, y otros aspectos donde el cantante español queda en clara desventaja. 

Resulta evidente que este ranking fue confeccionado en base a datos duros provenientes de las estadísticas de listas de música latina de la propia Billboard, donde Iglesias hace gala de números abrumadores. De acuerdo a un artículo del diario español ABC, Iglesias tiene más récords que ningún otro artista en la historia:
•    Más números uno en Hot Latin Songs (27) y en Latin Airplay (31)
•    Más Top 10 en Latin Airplay (40)
•    Más títulos número uno en Latin Pop Airplay (24)
•    Más Top 10 en Latin Pop Airplay (43)
•    Ha colocado 39 canciones en el Top 10 de Hot Latin Songs.
•    Mayor número de títulos número uno en la lista Dance Club de Billboard (14), y artista latino con el mayor número de Top 10 en esta misma lista (25).
•    25 entradas en el listado Hot 100, con dos títulos en el número 1 y cinco en el Top 10.
•    14 entradas en el listado Billboard 200, con tres en el Top 10.
•    Un título en el número 1 del listado Pop Songs Airplay, situando siete en el Top 10.
•    Mayor número de premios en la historia de los Premios Billboard de la Música Latina (47)

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Asumiendo que estos datos son fidedignos (por lo demás no tengo cómo demostrar lo contrario), creo que lo cuestionable es que se le haya denominado “el mejor artista latino de todos los tiempos” a partir de rankings que reflejan solamente el “paladar musical” estadounidense y que abarcan desde los años 80 del siglo XX en adelante, por lo que los artistas que destacaron en décadas anteriores, fuera de Estados Unidos y en la era pre-internet quedaron en evidente desventaja. Proclamar a Enrique Iglesias como “el mejor artista latino de todos los tiempos” con estos antecedentes suena tan desproporcionado como afirmar que Cristián de la Fuente es “el mejor actor chileno de todos los tiempos” por ser el actor nacional con mayor participación en películas de Hollywood. Claramente habría sido más acertado y ajustado a la realidad que se le denominara “el artista latino más exitoso de la historia del Billboard” o algo así, y no habría nada que reclamar. 

Cuesta creer que un artista tan discreto y ninguneado como Enrique Iglesias haya logrado tamaños registros estadísticos, que incluso superan los de leyendas como su propio padre y Michael Jackson. Teniendo claro que sus habilidades musicales son en el mejor de los casos limitadas, creo que esto se puede explicar por la genialidad nivel Premio Nobel del propio Enrique y/o de su representante o asesor artístico que supieron tomar decisiones acertadas en el momento preciso. 

Iglesias lleva 25 años de carrera, y durante todo ese tiempo se ha mantenido plenamente vigente. En sus inicios como baladista pop destacó con éxitos importantes como “Experiencia Religiosa”, “Si tú te vas”, “Enamorado por Primera Vez”, “Nunca Te Olvidaré”, “Bailamos”, “Héroe” y “Rhythm Divine”. Tuvo el gran acierto de incursionar exitosamente en el mercado estadounidense, donde marcó más presencia que su padre, sin por ello dejar de lado al público latino. Además, logró subirse al arrollador tren de la música urbana, inicialmente con colaboraciones con exponentes del género como Wisin & Yandel, Nicky Jam y Bad Bunny, para terminar convirtiéndose en uno más de ellos. Sus grandes éxitos de esta etapa son “Bailando” junto a Descemer Bueno y Gente de Zona y “Súbeme la Radio”, canciones con el inconfundible “dembow” del reggaetón y que se pueden considerar como la antesala del “fenómeno Despacito”.

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Para más remate, Enrique Iglesias es hijo de una leyenda viviente de la música popular de habla hispana. Generalmente los hijos de las estrellas de la música que siguen los pasos de sus padres tienen serios problemas para construir sus propias carreras, pues la sombra de sus progenitores los persigue. La mayoría sucumbe, y sólo algunos pocos como Cristián Castro, Alejandro Fernández y Ángel Parra pudieron superarlo. A esa lista hay que sumar a Enrique Iglesias, quien ha sido capaz de hacerse un camino propio en el mundo de la música que le permitió equiparar y hasta superar, al menos en las estadísticas, a Julio Iglesias, lo que constituye un logro notable que cabe reconocerle. 

Este caso podría compararse con el del fallecido Paolo Salvatore, un cantante ítalo-chileno que tuvo su mejor época en los años 70 y 80 del Siglo XX, de buena pinta, algo tieso y limitadas cualidades vocales por las cuales le hicieron bullying en su momento. Se especializó en canciones de verano relajadas y divertidas como “El Tomavistas”, adecuadas a lo que podía dar como cantante, y con eso tuvo un muy buen pasar en la industria musical tanto en Chile como en España, logrando tener una mejor carrera que gente con mucho más talento y calidad artística. 

Tal como Salvatore, Enrique Iglesias es una muestra de que saber gestionar una carrera y tomar decisiones sabias y acertadas resulta tanto o incluso más importante para la carrera de un artista que el talento y la preparación. Un artista de limitadas condiciones que sabe leer el contexto en el que se desenvuelve y toma decisiones adecuadas a partir de ello puede tener perfectamente una mejor carrera que otro lleno de talento y preparación artística pero con la brújula perdida. 

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