Viña 2017 Día 02: Romanticismo con toque picante

Anoche se vivió la segunda jornada del Festival de Viña 2017. Acá va el análisis de la noche en que el romanticismo y el humor de grueso calibre trinufaron.

Inicio de Transmisiones: Simpático el opening de Lali Espósito, Mon Laferte y el resto de los artistas en torno a Tinder.

Animadores: Pareja cada vez más afiatada. Ya llegaron al nivel de echarse la talla entre ellos y con los artistas. Rafa le dijo con su qué a “Chiqui” Aguayo que su show fue “extra-ordinario”.

Sin Bandera: Lo que hicieron fue un canto de cisne. Lo que vimos fue una banda despidiéndose para dar paso a sus carreras individuales. Cantaron sus éxitos de soundtrack de teleserie para el goce de sus fans que repletaron la Quinta y la transformaron en un gigantesco karaoke. El éxito y la doble gaviota es un bonito broche para su carrera.

“Chiqui” Aguayo: Le fue sumamente bien. Salió del paso, sacó risas y obtuvo su doble Gaviota. La Chiqui se veía estupenda con su look a lo “Betty Boop”. Su rutina, eso sí, estuvo sumamente cargada a la grosería y el doble sentido escatológico, con alusiones a los pelos y la vagina, y ataques incómodos como el sufrido por Humberto Sichel. Después de este show, no se entienden las críticas a rutinas como los de “Los Atletas de la Risa”, y hace preguntarse por qué no se le da oportunidad de enfrentar al Monstruo a gente como Don Carter, Claudio Reyes, Patty Cofré, Che Copete y Bernardita Ruffinelli, quienes suelen manifestar reticencias a ir por temor a que les coarten sus libretos. No estuvo ni cerca del nivel de excelencia artística y calidad de relato de Natalia Valdebenito. Existe un abismo de diferencia entre el troleo de Natalia a Montaner el año pasado y lo que hizo la “Chiqui” con Sichel. Lo de la “Chiqui” fue solamente hacer reír al Monstruo, y lo consiguió. Después de este show, dificulto que alguien quiera contratar a “Chiqui” fuera de Chile, como si sucedió con la Valdebenito.

Camila: Al igual que los Decadentes en la noche anterior, llegaron con un público incondicional que se quedó a esperarlos, y que venía satisfecho con el show de Sin Bandera. Al igual que la banda que abrió el show, transformaron a la Quinta en un karaoke masivo, y sacaron su doble gaviota de rigor. Llamó la atención la aparición de los “Power Peralta” haciendo una coreografía en su show.