Teleseries: La importancia de ser nocturna

Hoy termina “Conde Vrolok” y la semana pasada vimos el final de “Mujeres de Lujo”. Por primera vez, dos nocturnas de distintos canales se enfrentaron, rompiendo la hegemonía que hasta ahora tenía TVN en el horario. Ya era hora: la competencia consigo mismo siempre amenaza con convertirse en complacencia y repetición. Y el resultado fue un virtual empate donde ambas producciones se dividieron salomónicamente la torta de rating disponible, dejando a los demás canales fuera de la fiesta y obligados a alargar sus noticieros con reportajes somníferos y notas intrascendentes sobre maniceros de Temuco o desfiles de moda en Polonia para que sus primes empezaran después de las mentadas teleseries.

Por mientras, las producciones vespertinas, recién convalecientes del atentado perpetrado por las nocturnas, intentan copiar su modelo para reencantar a la teleaudiencia perdida, reduciendo duración y elencos, concentrando los conflictos e incorporando elementos históricos (“Martín Rivas”, “Manuel Rodríguez”), de ciencia ficción (“Feroz”) y de suspenso (la próxima teleserie de José Ignacio Valenzuela, a estrenarse en TVN el segundo semestre). La teleserie romántica-insípida donde el conflicto era “la carta que el malo interceptó” está desterrada en forma definitiva. Es la asegurada forma que definieron los canales para reencantar a un público que, por culpa del Transantiago, el happy hour, el gimnasio, la segunda pega o la razón que sea, ya no está tan interesado como antes en llegar a la casa a las 20:00 hrs. a ver la teleserie.

¿Es la mejor opción? No sé, pero es la más razonable. Por ahora, parece que las nocturnas seguirán siendo la incubadora de creatividad –y tomándose en serio a un público que no está para niñerías-, y las vespertinas su segundo estómago. Uno preferiría que ambos formatos tomaran caminos distintos de exploración, pero cuando la exploración saca 10 puntos el recelo se entiende –aunque nunca se justifica-. Agradecemos las rarezas de pistolas y sexo con sabor a Telemundo que nos ofrece Coca Gómez, los psicópatas retorcidos de Illanes y hasta los treintones-cuarentones aburridos de tener plata de Los Treinta y su inminente pseudo-secuela. Ahí hay más verdad, más riesgo y menos molde que en toda la producción vespertina del 2008 y 2009.

Si “Primera Dama”, el regreso de Canal 13 a las producciones de largo aliento, termina siendo nocturna, nos quedará claro que la madre de todas las batallas ahora es a las 22:00 hrs. (o diez y cuarto, o diez y media, claro). En una época donde el concepto de “reunir a la familia en torno al televisor” suena bien pasado de moda (hola, les presento al 2010, a Internet, a los celulares con tele y al síndrome de Asperger de las nuevas generaciones), quizás la única posibilidad de tener un impacto masivo sea a la hora en que los abnegados padres de familia por fin se olvidaron de la pega, y apelando a esa seguidilla de chanes e impactos profundos que, en un país todavía bueno para espantarse con cualquier cosa, sólo se pueden lograr de noche.