Sábados Gigantes: el final de un paradigma televisivo

Univisión anunció el final de “Sábado Gigante” en Estados Unidos. Después de cincuenta y tres años, el emblemático programa de Don Francisco dejará de existir el 19 de septiembre próximo, coincidiendo irónicamente con las Fiestas Patrias en Chile. Y a diferencia de su fin abrupto y sin pena ni gloria del 2012, en Estados Unidos se va con buena sintonía. A sus setenta y cuatro años, Don Francisco deja su programa de toda la vida para asumir un ritmo de trabajo más acorde con su avanzada edad.

“Sábados Gigantes” es el mayor aporte de la televisión a la cultura popular chilena, el referente máximo de la cultura pop nacional. Tal como hizo notar en alguna ocasión Nicolás Copano, el programa abarcó la cuarta parte de la historia de Chile, y en ese lapso su aporte fue indiscutible: fue, junto con el Jappening con Ja, uno de los pocos oasis de entretención que existieron en Chile durante la Dictadura, en especial en los recordados años 80, con ese programa kilométrico de 13:30 a 20:30 horas;Le dio trabajo y fue el semillero de muchos actores, cantantes, animadores, humoristas, etc., que posteriormente destacaron en el medio artístico chileno; y en Estados Unidos, se transformó en un referente de identidad para el mundo hispanoparlante.

Y pensar que, en sus inicios, “Sábados Gigantes” fue ácidamente criticado por su banalidad y vulgaridad, por la pesadez y falta de cultura del animador, situación muy similar a la vivida posteriormente por “Viva el Lunes” y “Morandé con Compañía”. Era la época en que la TV estaba mayoritariamente a manos de las universidades, donde dominaba el mantra ahora obsoleto de “educar, informar y entretener sanamente”. Don Francisco era el “rebelde” y el “pelusón” en un momento en que el modelo aceptado para el rostro televisivo era el de personajes cultos, educados, de buena facha y dicción impecable, como Raúl Matas, Patricio Bañados, César Antonio Santis, Antonio Vodanovic, Enrique Maluenda y otros. Sin embargo, el joven aprendiz de sastre que llegó de Estados Unidos obsesionado con la idea de hacer televisión los superó a todos, y se terminó transformando en (por masacre) el personaje más importante de la historia de la televisión chilena, y en uno de los más importantes de la televisión de américa latina, quizás solamente comparable con el fallecido Roberto Gómez Bolaños. Y para más remate, con la Teletón, se transformó en un ícono nacional. Incluso en algún momento lo candidatearon a la presidencia a finales de los años 80, de manera similar a lo que sucede ahora con Leonardo Farkas.

A pesar de que le pusieron competencia, nunca pudieron destronarlo. Enrique Maluenda logró amagarlo en los años 70, pero logró prevalecer. Y el torpe intento de TVN “Porque hoy es Sábado” de César Antonio Santis no le hizo ni cosquillas.

A mediados de los 80 Don Francisco intentó exitosamente llevar su programa a Miami. Desde ese momento, el programa se empezó a hacer una parte en Chile y otra en Florida, hasta que a mediados de los 90, ante lo insoportable del ritmo de trabajo, Don Francisco optó por dejar de grabar en Chile y hacer el programa completo en el extranjero. Esta decisión marcó el fin del dominio incontrarrestable del programa, ahora concebido íntegramente para otra idiosincrasia. “Sábado Gigante”, junto con las dos “s”, perdió relevancia en Chile, y el vacío que dejó fue llenado inicialmente por “Venga Conmigo”, el programa dominguero de José Alfredo Fuentes. Posteriormente se hizo un intento de tener una “sección nacional” a cargo de la hija de Don Francisco Vivi Kreutzberger, el cual logró recuperar algo de la relevancia del programa. Sin embargo, la Vivi terminó saliendo de Canal 13, y el programa continuó por inercia los sábados en la tarde hasta que, a finales del 2012, se tomó la decisión de sacarlo de las pantallas nacionales.

La época de oro de “Sábados Gigantes” se dio en un momento en que la TV era la principal y casi única alternativa de entretención. Ahora hay mucho donde elegir: TV pagada, Youtube, redes sociales, Netflix, etc. No hay estímulos para quedarse una tarde entera con la familia viendo televisión. Los ratings arrasadores de “Sábados Gigantes”, el “Jappening con Ja” ya no se logran. Solamente la Teletón, la “Roja” y el Festival de Viña son capaces de acercarse a eso en la actualidad. Ante ello, mantener andando una maquinaria dinosáurica y cara se justificaba cada vez menos. Resulta notable que haya durado hasta la fecha y sin mayores visos de decadencia.

Aunque suene cliché, esto es el fin de una era, una época, un paradigma de hacer televisión, de una manera de entenderla como un medio de comunicación masivo que buscaba atraer a la familia completa. Es la TV con la que nos criamos los que ahora transitamos entre las tres y cuatro décadas, y que de alguna manera añoramos aunque sepamos que no tiene cabida en la actualidad. Don Francisco supo leer como nadie las necesidades de entretención del público, primero en Chile y después en Miami. Triunfó en dos medios con idiosincrasias diferentes, en momentos diferentes.

Más allá de la opinión que se tenga de Don Francisco o del programa, no cabe duda que estamos ante el fin de un fenómeno único e irrepetible. Un verdadero hito de la cultura pop, que dejó bien puesto el nombre de Chile. Ojalá que, por una vez, dejemos el maldito chaqueteo de lado y le demos a “Sábado Gigante” la despedida de lujo que se merece.