Plácido Domingo: el próximo desafío de Mon Laferte

El próximo domingo 14 de enero de 2018, el tenor español Plácido Domingo ofrecerá un recital en el Estadio Nacional. Una verdadera delicia para los fanáticos del bel canto. Este recital tendrá una invitada especial, nada menos que Mon Laferte, la (por masacre) mejor cantante chilena del momento.

No debiera causar extrañeza esta invitación de Domingo a Mon. Desde el recordado disco Perhaps Love de 1981, donde hizo dúo con el recordado cantante folk estadounidense John Denver, el tenor español ha tenido un permanente coqueteo con la música popular. Domingo ha dado permanentes muestras de apertura artística, y no ha tenido ningún problema en compartir escenario con grandes artistas populares como Julie Andrews, José María Cano, Mocedades, Alejandro Fernández, Carlos Santana, Luis Cobos, Caetano Veloso, Patricia Kaas, Lucero, Pandora y Michael Bolton.

Desde el punto de vista artístico, este debe ser uno de los mayores desafíos de la carrera de Mon Laferte. Sin contar las galas de Rojo con artistas del Teatro Municipal, ésta debe ser su primera incursión importante con músicos doctos. Cabe recordar que, aunque en algún momento estudió canto en un conservatorio, Mon Laferte es una artista esencialmente autodidacta, que se formó y construyó a punta de tocar y cantar en la calle, en el metro, en pubs, en shows televisivos, etc. Es exactamente la misma forma en que se armaron Los Beatles. Cuando los Fab Four quisieron incursionar en estilos musicales más complejos, tuvieron que pedir ayuda. Para agregar elementos de música clásica contaron con el inestimable apoyo de su productor George Martin, y cuando George Harrison quiso incorporar los sonidos de la India a su música, tomó clases intensivas de sitar con Ravi Shankar. Probablemente Mon Laferte va a tener que hacer algo así para poder incorporar otros estilos y progresar artísticamente. Se anuncia que el concierto de Enero incluirá versiones sinfónicas de sus mejores canciones. Es más que probable que Mon no maneje los códigos de la música docta, por lo que se verá obligada a asimilarlos rápidamente.

Por otra parte, ¿cuál va a ser la recepción que tendrá Mon Laferte de parte del público asiduo a la música docta? Una buena porción de los seguidores de lo clásico suele ser poco tolerante, despectiva e incluso ninguneadora con todo lo que sea popular y masivo, incluso mirando con malos ojos las incursiones de los artistas doctos en estos géneros inferiores. Cabe recordar el escándalo que se produjo cuando Ricardo Arjona realizó un recital en el Teatro Municipal de Santiago. Además, hay mucho de clasismo dentro de los seguidores de la música culta, y Mon Laferte es la víctima propicia para esa mentalidad: origen humilde, apenas con cuarto medio, lenguaje cargado a los modismos populares, llena de tatuajes en su cuerpo y con un repertorio marcadamente popular.

Aquí el desafío es doble: Mon tendrá que adaptarse lo mejor posible a las exigencias de la música docta, pero a su vez los músicos doctos tendrán que acogerla, tenerle paciencia y facilitarle las cosas. Aunque son géneros aparentemente incompatibles, cuando la música popular logra conjuntarse armoniosamente con la música docta, los resultados pueden llegar a ser maravillosos. Y ojalá que esta sea la ocasión.

Un último detalle: ¿qué estará pensando Tito Beltrán de todo esto? El tenor chileno compartió con Mon Laferte como jurado del programa Factor X de TVN, y trascendieron roces importantes entre ambos. La mala onda entre ellos parece no haber terminado, pues Beltrán hizo referencias poco amables vía Twitter al hermoso vestido autóctono que Mon llevó a la Gala del Festival de Viña al compararla con la Rupertina. Ahora Beltrán ve que la misma pendeja puntuda a la que no consideraba en condiciones de ser jurado en Factor X, y a la que acusó de insultarlo, está transformada en una artista de clase mundial y va a actuar al lado de uno los íconos máximos de su propio género musical. Sinceramente, no quisiera estar en su lugar en este momento.