Método Grez II: debate de salud pública y paliza comunicacional

A partir del primer artículo que escribí sobre el tema, la polémica por el denominado “Método Grez” ha empezado a tomar vuelo. Mientras su libro “Los mitos me tienen gord@ y [email protected] lleva semanas en el primer lugar del ranking de ventas editoriales, se ha generado un debate que ha servido para poner el tema del sobrepeso en el tapete más allá de las “dietas express” de los matinales. El tema Grez es super interesante, no solamente en cuanto a lo meramente nutricional, sino que además en lo comunicacional.

El miércoles 7 de diciembre, en el programa “Siempre es Hoy” de Tele13 Radio, Carolina Urrejola entrevistó en el estudio a Pedro Grez, y entre medio hubo un contacto telefónico con el presidente del Colegio de Nutricionistas Universitarios, Samuel Durán, quien con un tono rabioso e histérico se dedicó a ningunear y a lanzar pestes sobre la propuesta del diseñador industrial, sin haber leído el libro y negándose explícitamente a interactuar con él.

Una semana después, se llevó a cabo el primer debate con todas las de la ley, en el “Muy Buenos Días”, donde Grez contrapuso ideas con la nutricionista Catalina Miranda. En ese encuentro un Grez aplomado y seguro le dio un baile a una nutricionista poco preparada (no leyó el libro ni trajo material de respaldo), nerviosa, con claros signos de fastidio y que no paraba de tomar agua. En varios momentos parecía que Grez era el “especialista”.

Otra respuesta surgió del programa “Bienvenidos” de Canal 13, de parte del médico intensivista Rodolfo Neira. Como era de esperarse en un vegano como él, se manifestó en contra de una propuesta que estimula el consumo de carnes. Sin embargo, en su discurso confirmó algunos de los conceptos expresados en el libro de Grez, lo que parece ser evidencia de que se tomó la molestia de leerlo o averiguar de su contenido. Sus críticas apuntaban más bien a su efecto a largo plazo.

El jueves 15 de Diciembre Grez fue al “Mentiras Verdaderas”, y en algún momento le mostraron videos de nutricionistas, entre ellas la misma Catalina Miranda, criticando su propuesta y hablando de “dieta cetogénica” (algo en lo que también cayó el presidente de los nutricionistas y yo mismo en el artículo anterior). Grez los rebatió señalando que lo suyo no era dieta cetogénica sino que una “dieta mediterránea modificada”, que no leyeron el libro o no lo entendieron bien. En un contacto con la gente del “Así Somos”, Juan Andrés Salfate le dedicó una frase para el bronce: “el problema no es la alimentación, sino que la falta de comprensión de lectura”.

Finalmente, tenemos la respuesta de la (estupenda, hay que decirlo) nutrióloga cubana Yeisy Picrin en el programa “Cada Día Mejor” del domingo 18 de Diciembre. La Doctora Picrin dio una respuesta razonable, donde le discutió algunos puntos a Grez e insistió con lo de la “dieta cetogénica”. Al menos, no lo ninguneó de entrada ni cayó en la histeria del presidente del Colegio de Nutricionistas. Cabe hacer notar que la especialista desarrolló su propio “Método Picrin”, con libro y todo, con propuestas de menús cargadas a la fruta.

En el supuesto que Pedro Grez fuera un “charlatán” (que hasta ahora no creo que lo sea), los profesionales de la salud tienen el deber de desenmascararlo ante la opinión pública. Y esta batalla no se libra en la academia, sino que en los medios de comunicación. Por lo tanto, aparte de estar adecuadamente actualizados y de leer y analizar el libro, aunque sea para “conocer las ideas del enemigo y con ello planificar la manera de rebatirlas”, tienen que saber cómo dar la pelea en el terreno comunicacional, más aún sabiendo que los charlatanes son fuertes en ese aspecto. El caso de Rafael Garay es claro. Creo que si Garay tuvo éxito en su jugada fue en buena parte porque no existieron economistas y periodistas preparados y con capacidades comunicacionales que pudieran rebatirle.

Hasta ahora, Grez le está ganando por paliza a los profesionales de la salud, tanto en lo estrictamente nutricional como en lo comunicacional. En lo “técnico”, que supuestamente es su punto más débil al no ser especialista con título, hasta ahora se ha defendido muy bien ante “especialistas” que, o no se han tomado la molestia de leer el libro, o que si lo han leído claramente no lo entendieron y cuestionan cosas que están claramente expuestas en el texto. O como insinúa Salfate tienen serias deficiencias de comprensión lectora (lo que es grave tratándose de profesionales universitarios) o la negación y la soberbia los tiene cegados y con la mente nublada. Quedan varias dudas respecto a los profesionales de la salud: ¿Están defendiendo la salud de la población o su “mercado de pacientes”? ¿Están debidamente actualizados o se limitan a repetir como papagayos lo que les enseñaron en la universidad? Por otra parte, Grez les está dando un baile a toda orquesta en lo comunicacional. El tipo es un vendedor avezado y con oficio, que sabe explicar “en simple” y responde las críticas de manera muy astuta. Respecto a la contraparte, hasta ahora los nutricionistas han hecho gala de soberbia, histeria y falta de preparación, y han sido barridos mediáticamente; mientras que médicos especializados en temas nutricionales y con formación poco convencional para el estándar chileno como Rodolfo Neira (vegano y holístico) y Yeisy Picrin (cubana) han sido capaces de presentar respuestas organizadas. Me gustaría ver un debate de Grez con ellos dos, y con otros profesionales de la salud que vengan debidamente preparados.

Creo que el “Método Grez” ha sido un aporte, más allá de si tiene o no razón, o hasta qué punto la tiene. Está obligando a la opinión pública y a los especialistas a debatir en serio respecto a nutrición y sobrepeso. Tal como él mismo ha señalado, es solamente un paciente como muchos pero que, con curiosidad intelectual y espíritu crítico, averiguó sobre su enfermedad y decidió compartir sus hallazgos con el público. El tema es que lo que descubrió contradice en muchos aspectos y deja mal parada a la comunidad de especialistas en salud. Grez se merece que su contraparte lo tome en serio, se prepare debidamente y le rebata con argumentos, y eso hasta ahora no se ha dado lo suficiente. En particular, el gremio de los nutricionistas hasta ahora ha sido un completo desastre en este tema, y tiene tarea para la casa: parar con la histeria y la soberbia; bajarse aunque sea un ratito del pedestal de “titulado universitario”; actualizar conocimientos; leer y analizar el libro de Grez aunque sea para saber cómo rebatirlo; y contratar un coaching comunicacional urgente para que dejen de hacer el ridículo en los medios.