“Los Kastos”: la psicología de elite en forma de sátira

Resulta llamativo que “Morandé con Compañía”, el histórico refugio del humor machista y básico, conducido por un reconocido derechista como Kike Morandé, nos haya regalado las mejores sátiras religiosas de la TV chilena.
Primero fueron las recordadas “Iluminadas”, que se transformaron en la caricatura oficial de la comunidad evangélica, y recién aparecieron los “Kastos”, un cuarteto de pechoños rematados, sumamente cuicos, vestidos como militantes de la UDI, y que versionan canciones de Daddy Yankee y Maluma con letras que hablan de castidad, el no uso de garabatos y misas.

Lo más divertido pasa cuando, con un tono muy amigable y encantador, amenazan literalmente con las penas de infierno a los que no sigan sus preceptos. Es como si el grupo “Mazapán” musicalizara los discursos apocalípticos del Pastor Soto. En el poco tiempo que llevan han llamado la atención. Sus videos se han transformado en fenómenos en Youtube y ya pueden lucir como condecoración que el mismísimo Pastor Soto les dedicara su mejor cosecha de maldiciones.

Los perpetradores de esta genial sátira son la talentosa pareja conformada por Belén Mora y Toto Acuña, quizás los comediantes más subvalorados de Chile en la actualidad, los mismos que la descosieron el año pasado con la “Sonora de Rehabilitarse”. Los demás integrantes de este cuarteto son la standapera Josefina Nast y, en una notable ironía, el transformista Andrés Sáez, más conocido como Laura Bell.

Los “Kastos” son una nueva muestra del notable “timing” de la factoría del Kike para sacar personajes humorísticos. Aparecieron en el momento preciso, con una Iglesia Católica desprestigiada al máximo producto de los escándalos de abusos sexuales, y en medio de intensos debates acerca de temas valóricos en la opinión pública. Detrás de su aparente simplicidad, la sátira de “Los Kastos” está llena de detalles y de lecturas. La referencia al ex candidato presidencial José Antonio Kast en el nombre (“Los KAST-OS”) y en el discurso es más que evidente. A diferencia de “Las Iluminadas”, que claramente hacían referencia al mundo evangélico, los “Kastos” apuntan a los principales representantes de la “psicología de elite” de la que habló el Papa Francisco, a grupos católicos muy conservadores como el Opus Dei y los Legionarios de Cristo. Cada vez que se tocan los temas de género el encargado de responder es el transformista Laura Bell, quien generalmente aparece con camisas y chalecas de color rosado. Otro ejemplo es cuando le dicen a Josefina que levante la mano derecha en vez de la mano izquierda.

Belén y Toto son parte del colectivo que hace “Detrás del Muro”, que también incluye a sobrevivientes de fenómenos anteriores como Kurt Carrera (Tutu Tutu) y María José Quiroz (la Eva de “Las Iluminadas”). En ese lote de actores hay mucha gracia y talento, el que quedó de manifiesto en la Teletón del 2016 cuando nos regalaron el sketch de “Plásticos Marambio”, una soberbia sátira a las donaciones de las empresas a la obra. Creo que serían una gran alternativa para el Festival de Viña.

Llegó la hora de mirar con más respeto a los comediantes del “estelar del pueblo”, quienes han tenido que cargar un injusto doble prejuicio: primero, el de supuestamente no ser capaces de ir más allá del humor básico, burdo y ramplón históricamente asociado al programa; y segundo, el de ser “flores de invernadero” que solamente brillan dentro del fundo televisivo del Kike, pero que se marchitaban cuando salían de los estudios de Kike 21. Casos que “demostraban” estos prejuicios hubo muchos: el Profesor Salomón y Tutu Tutu, que tuvieron un buen pasar en TVN en la época de “Rojo VIP”, pero que se hundieron después de su fracaso en el Festival de Viña; Mauricio Flores, que desapareció de la TV después de su salida de MCC; Willy Sabor y su programa vespertino en Chilevisión del 2002 que pintaba para fenómeno pero que se desinfló rápidamente; y “Las Iluminadas”, que dejaron Mega estando en la cresta de la ola y fueron incomprensiblemente dilapidadas por Chilevisión. El primero que logró romper la maldición fue Rodrigo Villegas con su brillante desempeño en Viña 2017, donde se posicionó como uno de los grandes referentes actuales del stand up comedy en Chile.