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Los comentarios que dejó las actitudes de Priscila en “La Vega”

En el séptimo capítulo del docureality para flojos, conocimos a Priscilla Oyarzo, de 26 años y quien regresó a vivir a la casa de su mamá después de separarse de su marido. Lo que en un principio fue un grato reencuentro familiar entre madre e hija, se convirtió en un dolor de cabeza para la primera porque estaba cansada que la joven no haga nada, no colabore en la casa y abuse de su hospitalidad.

Priscilla llevaba más de un año sin estudiar ni trabajar, por lo que vivió las exigencias de una ruda experiencia laboral en La Vega Central donde se encontró con realidades que podrían hacer cambiar su actitud, renunciar a la flojera y aceptar que el trabajo también puede ser parte de su vida.

Esta joven debió ser parte de un negocio que abastece de productos de aseo a toda La Vega, donde no sólo tuvo que ordenar y atender, también debió realizar demostraciones de limpieza en lugares muy sucios que la hicieron mostrar su atrevido carácter. En su segundo día de trabajo tuvo que someterse a una ruda y exigente jefa que madruga a diario para ofrecer desayunos con el que muchos comienzan la jornada en este gran mercado.

La pasión por la cocina de Priscilla fue puesta a prueba en “Los reyes del pan”, donde pudo validarse como un aporte en su lugar de trabajo y también darse cuenta de lo equivocada que ha estado en su comportamiento y actitud frente a las responsabilidades.

A pesar de que se redimió, la actitud arrogante y lo floja que era llamó la atención de los seguidores del programa quienes comentaron bajo el hashtag #PriscilaEnLaVega.