La sincera reflexión de José Ignacio Valenzuela sobre las teleseries chilenas de hoy

Si hay algo que podemos concluir y estar completamente de acuerdo, es que las producciones dramáticas de hoy en día no son lo mismo que antes. Basta sólo con echarle un vistazo al canal de YouTube de TVN y ver un episodio de “Pampa Ilusión”, por ejemplo, para darse cuenta de las diferencias que hay entre ese entonces y la actualidad.

El reconocido guionista José Ignacio “Chascas” Valenzuela, creador de teleseries como “Amor a Domicilio”, “Marparaíso”, “Don Amor”, “La Familia de al Lado”, “Dama y Obrero”, entre otras, realizó una sincera reflexión en torno a este tema en su cuenta de Instagram, donde publicó un collage con los logos de recordadas historias.

Junto a ella, consignó que “antes, cuando la industria era aún divertida, en Chile se hacían las telenovelas desde la tripa. Poco se sabía sobre el comportamiento de la audiencia. No se miraba al resto del mundo para copiar qué estaban haciendo. Si había modas en los temas, no nos enterábamos. No sufríamos con la mutilación de los capítulos, o que de un solo guión sacaran tres emisiones al aire. Los actores que llegaban para interpretar los papeles tenían el mismo compromiso que el escritor, el director, el productor, y el resto del equipo”.

“Hoy, para hacer una telenovela, hay que dejar satisfecha a tanta gente antes que a la audiencia (que es a la única a quien habría que dejar satisfecha), que cuando el producto sale al aire tiene un insufrible aire de neutralidad que lo hace desabrido e igual a tantos otros. Hay exceso de planilla Excel y ausencia de talento ejecutivo. Hay exceso de fórmula y ausencia de riesgo. Hay demasiada gente que confunde “lo que es solo un detonante” con una buena y poderosa historia. Hay demasiada gente que cree que una telenovela se administra y se vende igual que se administra y vende un refrigerador en Falabella”.

Junto a eso, sentenció: “Le quitaron la diversión al producto. Al decir de Julio Cortázar, hoy en día hay exceso de receta y ausencia de alimaña. Y la única manera de crear algo que impacte, estremezca y se haga inolvidable es crearlo desde el riesgo, la incertidumbre, las vísceras y la pasión”.

Antes, cuando la industria era aún divertida, en Chile se hacían las telenovelas desde la tripa. Poco se sabía sobre el comportamiento de la audiencia. No se miraba al resto del mundo para copiar qué estaban haciendo. Si había modas en los temas, no nos enterábamos. No sufríamos con la mutilación de los capítulos, o que de un solo guión sacaran tres emisiones al aire. Los actores que llegaban para interpretar los papeles tenían el mismo compromiso que el escritor, el director, el productor, y el resto del equipo. Hoy, para hacer una telenovela, hay que dejar satisfecha a tanta gente antes que a la audiencia (que es a la única a quien habría que dejar satisfecha), que cuando el producto sale al aire tiene un insufrible aire de neutralidad que lo hace desabrido e igual a tantos otros. Hay exceso de planilla Excel y ausencia de talento ejecutivo. Hay exceso de fórmula y ausencia de riesgo. Hay demasiada gente que confunde "lo que es solo un detonante" con una buena y poderosa historia. Hay demasiada gente que cree que una telenovela se administra y se vende igual que se administra y vende un refrigerador en Falabella. Le quitaron la diversión al producto. Al decir de Julio Cortázar, hoy en día hay exceso de receta y ausencia de alimaña. Y la única manera de crear algo que impacte, estremezca y se haga inolvidable es crearlo desde el riesgo, la incertidumbre, las vísceras y la pasión. #teleseries #telenovelas

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