La preparación de Diego Ruiz para su personaje en “La Colombiana”

Tras estar un año fuera de las teleseries luego del final de “La Poseída”, el actor regresa al formato en “La Colombiana”, donde interpretará a Manuel Ramírez, un joven artista callejero.

En conversación con Fotech.cl, Ruiz nos cuenta que los guionistas al comenzar a escribir la historia central investigaron el entorno que rodea a los inmigrantes, llegando de esta formal al barrio Yungay, donde se encuentran con distintas manifestaciones artísticas y culturales y que conforman el valor histórico del lugar. Es aquí donde deciden crear un personaje que refleje precisamente el arte callejero.

En cuanto a Manuel, nos indica que es un personaje muy lúdico y alegre; un joven cuya forma de vida es vivir el día a día preocupándose de las cosas importantes, como su familia. Es un artista, aunque trabaja también recibiendo los pagos en la caja en la barbería de su padre (Óscar Hernández). “No es un vago, simplemente le gusta vivir la vida”, cuenta el actor.

Para crear el personaje, Diego debió aprender de la cultura circense y el arte callejero. Según nos relata, aprende muy rápido y ya se maneja en andar en zancos, hacer malabares, tocar murga, batucada, andar en monociclo, entre otras actividades.

Fue en este proceso que el actor propuso que su personaje ocupara rastas. Como tiene el pelo corto, debe ocupar un postizo de pelo real de un kilo y medio que tarda, al menos, treinta minutos en ponérselo, lo que le ha traído dificultades al grabar escenas usando zancos.

En cuanto a “La Colombiana”, la nueva apuesta vespertina de TVN, Ruiz indica estar fascinado desde la primera reunión que se realizó para explicar la temática de la producción y que, como actor, sabe cuando está haciendo una buena teleserie. Además cree que la sucesora de “El Camionero” ayudará a la gente a relacionarse con gente de otras culturas.

Agrega finalmente que: “el trabajo con los actores colombianos ha sido enriquecedor para todo el equipo, aprovechando de ocupar los modismos propios de su habla, dándoles libertad a los personajes y no ‘chilenizándolos’, siendo de alguna manera una forma de educar al elenco y que después se pueda educar a la gente en la casa”.