La carrera televisiva de Carolina Varleta, por Mr. Clarsh

La semana pasada le abrí la puerta a Luz Valdivieso en mi columna y hoy abriré mi cabeza para analizar otra de nuestras grandes actrices nacionales, aunque de grande no tiene mucho, debo decir. Vamos con Carolina Varleta.

El otro día en el supermercado recorriendo el pasillo de esas calugas para sazonar la cazuela, lo primero que se me vino a la mente fue ¡Carola Varleta!, o Tartaleta, como le digo yo de cariño… y no es porque esta actriz de indescifrable edad tenga retención de sodio en su metro quince de estatura, nada de eso. Si bien ella partió en 1999 con “Algo Está Cambiando” (según el tío Herval, la primera nocturna), ¿no se lució hasta cuándo?… ¡Exacto! El 2003, en “Machos”, con la desprejuiciada e insoportable Kiara de mechitas rosadas, que cada vez que tenía oportunidad humillaba a la pobrecita Madona. O sea, Lorena Capetillo merece ser denostada públicamente por su participación en “Quién quiere ser Millonario”, pero de ahí a molestarla por ser hija de la nana, no a lugar. Pero sigamos con Tartaleta, que tal como esas “calugas” del supermercado, mantiene por años el envoltorio, pero no así el contenido.

Carolita lleva once melodramas en el cuerpo, y para mí, el “drama” más profundo es… ¡Que no puedo alejarla de Kiara!… Pero no seamos injustos y hagamos un recorrido en su carrera televisiva. Le siguió Anita en “Tentación” (2004), la pobre adolescente embarazada con chasquillas mal cortadas que sufría por el amor del hijo de Coco Legrand, mostrando una faceta vulnerable y el rigor de un personaje que le exigió martirio y desgaste. Aunque seguramente el mayor sufrimiento debió haber sido haber actuado con Matías González. Okey, Varleta cumplió. Después vino su protagónico en “Gatas y Tuercas” (2005), donde debo decir que la invisible Olivia, esa mezcla de Betty la Fea con Verónica “V”, Rebeca Ghigliotto en “Matrimonio de papel”, nos hizo vibrar en la búsqueda del amor no correspondido convencionalmente con creces. Además, que te pongan de fondo “un vestido y un amor” con cada mirada romántica o para un ósculo nervioso, igual nutre.

De ahí “Charly Tango” (2006)… hagamos como que no leímos esto… Posterior a eso vino “Sin Anestesia” (2009)… Hagamos como que no leímos este párrafo.

2011. ¡TVN tiene nueva contratación! Es Carolina Varleta, que justo ¡justo!, coincidió con la arribada de su pololo de aquel entonces, Franzani. Con 32 años, esta actriz llega a interpretar a Mónica Truman en “Témpano”, que es como el remake de “Fuera de Control”, pero en un barco, que a su vez es como el remake de “Los Títeres” pero sin barco. Y bueno, básicamente, Mónica era súper tonta, la prima rica/sumisa de la Ignacia Baeza, que era una Sarita Mellafe moderna pero en altamar. Y así, con una historia taaaan reiterativa que, bueno Carolita, no se lució nada de nada. Pero ojo, que luego vino algo notable: la “shala bota” en “Aquí Mando Yo”, el momento televisivo que le debe haber generado más visitas en Youtube durante su carrera… Y después de eso se supone vendría lo mejor, Varleta brillando como heroína en “Dos Por Uno”, ¡su primer protagónico para TVN!, con la enyesada Valentina Infante… pero como Arrau estaba en Telemundo y se desconcentró tanto en su historia para Chile, pasó sin pena ni gloria.

“El giro dramático” llega el 2013. Carola vuelve a Canal 13 a “Mamá Mechona” como Leticia, una coordinadora universitaria que usa zancos y se desvive por un colega que ama a su cuñada. A ver, la “Meshona” es de las buenas de este 2014 (Holi Sabatini, agarra la brújula), pero Varleta querida, yo te hubiese puesto en otro papel. O de frentón, no te hubiese puesto. Es que Brunetti, con lumbago el pobre, agachándose, tirándote los textos para decirte que es a Macarena a quien ama, mal poh, no se veían bien. Pero ahora viene el clímax telesérico de esta columna… ¡Bernardita Patiño!… Es que la amo en “Chipe Libre”, es Kiara con diez años más, la cara más brillante y treinta mil óvulos menos… ¡Esta cabra nunca envejece!… Bernardita es como Kiara, menos selectiva, con fiebre uterina y una atracción fatal, pero ¡es buena! Nunca envejece mi Tartaleta. ¿Tendrá el mismo esteticista que Guido Vecchiola? ¿O será vampira?… No sé… Lo único que voy a esperar es que el 2024 interprete a una Kiara abuela, que de seguro ¡lo hará magistral!

La próxima semana hablaré del hijo pródigo de Sabatini, el Chris O’Donnell chilensis, el “Seatián”, el Manuel Rodríguez que no se la pudo con Martín Rivas, el “Pells” que no se sacó nunca lo afeminado, pero que con su vasta trayectoria y talento se come a varios otros bien sobrevalorados… Ricardo Fernández, la próxima semana voy por ti, ¿sabí? (Léase como la María Salomé, ¡débla!, en la chara con Male Pasca).