La caída del Doctor Ricardo Soto y la medicina alternativa en TV

Tanto va el cántaro al agua que terminó por romperse. El Doctor Ricardo Soto fue congelado de la pantalla del “Bienvenidos” luego de que su sección de “Medicina Consciente” del 22 de Agosto pasado expusiera las bondades terapéuticas del denominado MMS (Mineral Miracle Solution), un compuesto de cloro destinado originalmente a aplicaciones industriales. A pesar de que en su exposición Soto fue más bien cauto en las recomendaciones del uso del compuesto, diciendo que había que tener cuidado con él e incluso señalando que no se lo recetaría a su hija, fue tomado como una incitación a que le gente bebiera un compuesto que sería poco menos que un veneno. La comunidad científica, que ya lo tenía en la mira desde que señaló que el cáncer tenía que ver con las emociones, puso el grito en el cielo inmediatamente. El primero en hablar fue el divulgador científico Gabriel León, que declaró en su twitter @GaboTuitero “#Bienvenidos13 El MMS es un limpiador industrial, altamente tóxico ¿están esperando que alguien muera para detener esta estupidez?” Posteriormente el SEREMI de Salud de la Región Metropolitana y el Instituto de Salud Pública (ISP) tomaron cartas en el asunto, y el Colegio Médico hizo lo propio quitándole el piso al Dr Soto y pasándolo a su comité de ética.

Ante esto, en “Bienvenidos” no tuvieron la menor posibilidad de prestarle ropa al Doctor Soto, que por lo demás les daba buen rating. Después del incidente con el caso de Nabila Rifo que le costó la salida al director del programa, en el matinal del 13 no tienen más margen para polémicas ni escándalos. Al día siguiente tuvieron que darle pantalla a una experta en salud para que expusiera sus reparos sobre el uso médico del MMS, y que aprovechó de darles un fuerte tirón de orejas. Además, Tonka Tomicic y Martín Cárcamo fueron ácidamente cuestionados por la postura poco crítica que tuvieron respecto de las ponencias de Soto, a diferencia de Polo Ramírez que mantuvo una posición más escéptica.

La salida de Ricardo Soto de Bienvenidos es la primera baja de los “médicos alternativos de los matinales”. Es un toque de alerta para Rodolfo Neira, Sergi Recasens, Pedro Grez y todos aquellos que hablan por TV de tratamientos de salud que se salen de los márgenes de lo aceptado por la ciencia “oficial”. A partir de ahora ya no tienen el camino despejado, ya que está claro que la comunidad médica y científica los tiene entre ceja y ceja, y posee el poder suficiente para hacerle pasar malos ratos e incluso sacarlos de pantalla, como de hecho lograron con el Doctor de la “Medicina Consciente”.

Sin embargo, esa no fue la primera vez que se usó un matinal para promover las bondades del MMS. Hace más de tres años, en el “Mucho Gusto” de Mega, el médico intensivista Rodolfo Neira habló del tema de una manera mucho más explícita y entusiasta que el Dr Soto. Incluso un invitado y Jaime Coloma bebieron el compuesto ante las cámaras.

En esa época no hubo ningún escándalo. Pero ahora salió el tema en “Bienvenidos” y se desataron las tormentas.

Curiosamente, ocurrió algo muy parecido con Pedro Grez. Antes de su explosión mediática fue invitado al “Mucho Gusto” para exponer sus ideas, y hasta donde sé tampoco hubo mayores escándalos en ese momento. Pero apareció dos meses después en el “Muy Buenos Días” y ahí sí que ardió troya.

¡Qué curioso! Se exponen contenidos polémicos de salud en el matinal de mayor rating de la TV chilena y no pasa nada; pero se habla de los mismos temas en los matinales de la competencia, algunos de ellos en medio de profundas crisis de sintonía, y queda la escandalera. ¡Algo no calza aquí! Como diría Bombo Fica, “sospechosa la weá”.

Respecto a los motivos por los que ponencias como la del Doctor Soto tienen tanta atención mediática y acogida popular, el periodista Sebastián Cerda, en su columna del viernes 01 de Septiembre en Publimetro, los expone de manera inmejorable:

“¿Qué puede llevarlos a insistir en una creencia que aparenta no sostenerse por ninguna parte? Tal vez sea que hasta las barbaridades más disparatadas pueden florecer si es que encuentran tierra fértil. Y las suyas la encontraron. Probablemente, en un país de acceso justo a la salud, de laboratorios que no se coluden y de médicos que no tienen el enriquecimiento como prioridad, lo suyo ni siquiera habría pasado una reunión de pauta. Pero ése no es Chile. Aquí, entonces, un consejo tan pasmoso como beber un sorbo de cloro diluido, es la esperanza entre quienes no tienen $50 mil para gastar en una caja de remedios o en una consulta médica, que no quieren esperar siete horas en una urgencia o, peor aún, que saben que el tratamiento para su enfermedad puede costarles 30, 80 ó 100 millones de pesos”.
En Chile tener una enfermedad grave significa una ruina financiera casi segura, incluso para gente de muy buen pasar económico. Italo Passalacqua tuvo que vender un terreno de su propiedad para poder solventar el tratamiento de recuperación de su accidente de tránsito. Gran parte de la crisis depresiva que llevó a Eduardo Bonvallet al suicidio se explica por el desgaste económico que le significó el tratamiento de su cáncer gástrico. Ante la perspectiva de angustias inconmensurables en lo personal y financiero, hasta la persona más culta, racional y de mentalidad más científica se sentiría al menos tentada a considerar alternativas “milagrosas” que le permitan curar la enfermedad sin tener que gastar lo que no tiene, depender de bingos y completadas, endeudarse hasta el fin de sus días o dejar en la ruina a sus deudos una vez muertos. A esto le tenemos que sumar los siguientes hechos:

– Las industrias relacionadas con la salud (ISAPRES, farmacias, laboratorios) están fuertemente cuestionadas por su predilección por la colusión, por su excesivo afán de lucro, e incluso por supuestamente bloquear tratamientos que garantizan curaciones rápidas a enfermedades graves porque “les joden el negocio”.
– La comunidad médica también ha recibido fuertes reparos por dar prioridad al lucro y por ser percibidos en connivencia o complicidad con la industria farmacéutica. Además, están pagando los costos de la poca importancia que se le da en su formación a la empatía y el buen trato al paciente, al punto que estos suelen preferir atenderse con cualquiera que los trate con consideración aunque le prescriba aceite de motor como tratamiento.
– El sistema de salud chileno es sumamente desigual. En el caso del aparato público presenta muchas precariedades y deja bastante que desear en muchos aspectos.

Considerando este panorama, no es para nada raro que gente como Ricardo Soto, Rodolfo Neira y Pedro Grez prenda como pasto seco en la sociedad chilena. No es un problema solamente de la negligencia o maldad de los supuestos “charlatanes”, ni de la ignorancia de la “masa popular”. Es un tema sistémico, de un sistema de salud diseñado para rendirle un culto irracional al dinero, a la eficiencia en el uso de los recursos, a las economías de escala y a la rentabilidad, y donde la curación de los enfermos parece tener importancia secundaria. Mientras eso siga así, las propuestas “alternativas” de salud, sean efectivas o charlatanería, seguirán teniendo público interesado en ellas. Con acallarlos, censurarlos y reprimirlos no basta, mucho menos en estos tiempos de globalización donde la difusión de la información resulta imposible de controlar.

Las comunidades médica, científica y académica hacen su pega al denunciar y cuestionar a los que estima que están ofreciendo “curaciones milagrosas” que pueden ser potencialmente peligrosas. Sin embargo, creo que no pueden limitarse a perseguir y denunciar a los supuestos “charlatanes”, sino que tienen que analizar la problemática en su totalidad, y hacer los meas culpas que sean necesarios pues también tienen una cuota de responsabilidad en este asunto.

Finalmente, creo que los medios de comunicación, en especial la TV abierta, tienen que ser más responsables con los contenidos que comunican y con la forma en que lo hacen. Lamentablemente el grueso del público televidente es funcional, emocional y científicamente analfabeto y tiene poco desarrollado el sentido crítico, por lo que va a aceptar sin mayores cuestionamientos lo que diga cualquier persona con aspecto de “experto” que salga en las pantallas. No soy partidario de censurar estos temas en TV, sino que de tocarlos de la manera objetiva y rigurosa que requieren y merecen. Para ello, se necesitan rostros televisivos con mayor preparación y sentido crítico, por lo que los matinales no parecen ser las instancias adecuadas para ello, ni sus conductores parecen dar el ancho para esta tarea. Esta es una gran oportunidad para el resurgimiento de programas como “Enlaces”, “Diagnóstico”, “Contacto”, “Vida” y la recordada serie “Mundo” de Hernán Olguín, o el paso a instancias más masivas de “Tecnociencia” de Andrea Obaid, en donde estas propuestas alternativas de curación podrían ser presentadas de mejor forma, donde exista la instancia de mostrar a la contraparte y de confrontar posiciones. Como se pudo comprobar con el Doctor Soto, estos temas interesan mucho por lo que rating no les va a faltar.