Juno: Una crítica informal

Una película para salir del cine con una sonrisa y tarareando la canción principal.

Antes de ser abducida por el mundo laboral, iba a ver cualquier cosa que se estrenara en las carteleras locales. Hoy tengo que hacer un hueco en la agenda y escoger con pinzas la película del mes, y ese proceso de elección es más o menos así: Yo y Fran frente a la luminosa cartelera del Cine Hoyts. Ella me pregunta: ¿Qué vemos? Y yo le contesto: Algo que no me deprima. Optamos por el afiche más colorinche. Ahí estaba esa adolescente absolutamente embarazada con su capuchón de caperucita gris y su supuesto pololo, supuesto padre de la guagua, con cara de nerd y el traje menos sexy en la historia de la ropa deportiva. Con Fran nos miramos, ella se encogió de hombros y partió a comprar cabritas, yo no me preocupé, total a la Fran nunca le gusta nada.

95 minutos más tarde:

Salimos del cine. Yo vengo con una sonrisa estúpida en la cara mientras tarareo la canción final y ¡oh! sorpresa, la Fran también viene sonriendo. Me doy cuenta de que Juno es una película que vale la pena comentar.

En resumidas cuentas, ésta es la historia de una adolescente que se ve de 14, tiene 16 y habla como si tuviera 23. Juno es cool, creativa, irónica, inteligente y asombrosamente lúcida para su edad, además de tener un gusto en música y en cine que ya se quisieran varios treintones que se dicen cultos e informados.

Al empezar la historia, Juno (Ellen Page) descubre que está embarazada de su poco expresivo compañero Bleeker (Michael Cera) y busca la ayuda de su amiga Leah (Olivia Thirlby) para decidir qué hacer con el proyecto de niño que viene en camino. Luego de una incursión a la clínica abortos decide que quiere dar a luz al niño y darlo en adopción. Así es como llega a la aparentemente perfecta pareja conformada por Mark (Jason Bateman) y Vanessa (Jennifer Garner) quienes no pueden concebir hijos propios. Al transcurrir la trama, Juno debe contarle a sus padres, enfrentarse a la conmoción que su abultado vientre provoca en su colegio y decidir qué quiere hacer con su vida. Parece una historia clásica y sencilla, pero no lo es. La diferencia la hace un guión inteligente, con diálogos sarcásticos y acuciosos de la novel guionista Brook Busey-Hunt más conocida por su particular pseudónimo “Diablo Cody”.

La dirección, bajo la mano de Jason Reitman (Thank you for smoking) nos lleva por un viaje de colores, contrastes, bellos encuadres, música sencilla de guitarras acústicas y melodiosas canciones, todo en una atmósfera de cine independiente que a ratos recuerda a American Splendor, Rushmore y Little Miss Sunshine.

Si bien Juno no es una de esas películas inolvidables, sí vale la pena verla. Es una historia que se enmarca y descansa en los suburbios de una Norteamérica B, donde los nerds y las chicas raras son los héroes de la historia. Donde la perspicacia de un guión que descansa principalmente en sus diálogos, no aburre ni agota. Lo único que podría criticar es esa sospechosa sabiduría en una chica de 16 que parece tenerlo todo claro y planificado, pero se perdona casi al final de la película cuando en una sencilla escena de llanto nos damos cuenta de que Juno está tan perdida como cualquiera de nosotros cuando teníamos 16 y creíamos que nos las sabíamos todas.

Vayan a verla, será tiempo y dinero bien invertido.